Cannes Lions: ¿ficción o realidad?

Pablo Colonnese | 17 junio, 2016

*Advertencia: lo que leerán a continuación es pura ficción cualquier parecido con la realidad es un tema suyo.

Hace bastante tiempo que en las agencias se viven dos realidades distintas. Por un lado la de todos los días y otra que existe en la quinta dimensión, una realidad paralela donde la publicidad no es necesaria para vender productos porque se venden solos con ideas de medio pelo o directamente malas que a cualquiera se le pueden ocurrir.

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Una realidad paralela donde a la agencia no vas en autobús, vas en nave espacial como Matthew McConaughey en Interestelar y se tarda un muchísimo en llegar porque el viaje es muy largo, aunque no hay problema porque en esta realidad existen unos gnomos que les gusta la creatividad y van por las noches a las agencias a hacer el trabajo que nadie quiere hacer así cuando por fin llegas ya está todo hecho.

En esta realidad existen los clientes reales, si, pero como pagan con billetes del Monopoly, mas rápido llegamos a un acuerdo y no son tan difíciles de convencer, ellos no se enojan porque son una ONG, o un aceite regional o un cliente pequeño que como no tienen nada que perder arriesgan…

Y en esa realidad paralela hay todos los años una gran fiesta de la creatividad donde los profesionales del medio nos damos premios entre sí y jugamos a que todo esto es real. ¿Y saben qué? No hay nada de malo en todo esto, es más ¿a quién no le gustaría que esto fuera así siempre?

La realidad es solo una, y es la que vivimos a diario. Todo lo que esté más allá de eso no es que sea ficticio, es quizás un deseo, es quizás un imposible, es quizás un acto de rebeldía tratando de demostrar lo que uno sabe hacer.

Pero la realidad es solo una, y es la que vivimos a diario. Todo lo que esté más allá de eso no es que sea ficticio, es quizás un deseo, es quizás un imposible, es quizás un acto de rebeldía tratando de demostrar lo que uno sabe hacer.

No me gusta dar nombres ni acusar a la gente pero yo conozco creativos como el Sr. Jekyll, un redactor muy bueno de en una agencia chiquita de Oslo o un tal Bill Bixby, un director de arte medio hipster de una agencia de Connecticut o un director de cuentas que ahora lo ascendieron a manager de una agencia de Maracaibo llamado Golum que son tipos tranquilos y maravillosos que honran a la profesión, pero cuando le hablan de anuncios para Cannes Lions Festival para ganar premios o cosas del estilo se ponen locos, y un poco -para qué vamos a negarlo- hay días que me recuerdan a mí mismo.

Pero con el tiempo me he dado cuenta que vivir enajenado por algo que no es de todos los días no sé si tiene mucho sentido.

Cuando yo era chico miraba las películas de ficción donde las cosas explotaban o aparecían fantasmas que hacían cosas raras y me sorprendían y las disfrutaba, ahora de grande aunque me siguen gustando ya no me sorprenden.

A usted lector que siguió leyendo este texto, no hace falta que le explique porque elijo este paralelismo.

El otro día leyendo una revista cuando estuve en una peluquería esperando que mi prima se cortara el pelo leí algo que me gustó mucho y que justo viene al caso, ahí decía: “No podemos vivir nada que nuestra mente rechace o crea que no es posible” por eso yo les quiero dejar en estas últimas líneas un poquito de optimismo en estos tiempos tan difíciles y revueltos, es algo muy simple”.

“Para mí no hay mejor idea que hacer que el trabajo que hacemos todos los días sea bueno”

A los clientes les gustan las buenas ideas y a los consumidores también; ahora, también nos tienen que gustar a nosotros, y para mí no hay mejor idea que hacer que el trabajo que hacemos todos los días sea bueno.

Estoy seguro que habrá trabajos que me generen esa linda sensación de volver a creer y para creer estaría bueno que sea real, y así volver a creer que algo puede ser mejor en este Festival de Cannes.

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