Una organización proprivacidad lanza más de 500 quejas simultáneas sobre abuso en avisos de cookies

| 3 JUNIO 2021 | ACTUALIZADO: 3 JUNIO 2021 17:38

El Centro Europeo para Derechos Digitales (noyb) ha completado su mayor ronda de protestas concurrentes por uso inadecuado de propuestas de aceptación de cookies desde que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) entrara en funcionamiento. Esa organización, fundada por el abogado y activista por la privacidad digital Max Schrems en 2017, ha pedido en esa oleada a más de 500 empresas que adapten sus sistemas de obtención de permisos al espíritu de esa legislación, como advertencia previa ante una posible denuncia ante los tribunales.

Para ello utiliza un desarrollo propio que reconoce diferentes tipos de incumplimiento en esos avisos y genera de forma automática quejas que se envían a esas empresas. En ellas se les indica de forma detallada en ellas lo que deben hacer para que sus ajustes estén dentro de lo contemplado por la ley. A partir de ahí, ofrece un mes de gracia para que se ajusten a lo que establece el RGPD, antes de lanzar una acción legal formal que podría suponer una multa de hasta 20 milones de euros. La previsión de noyb es utilizar este sistema para garantizar que las 10.000 webs más visitadas de Europa cumplen con lo requerido por el reglamento, que a grandes rasgos obliga a las webs a ofrecer una elección clara entre sí y no.

La organización de Schrems considera que esa última condición no se está dando en muchos casos y que por tanto los usuarios no tienen la oferta clara y sencilla que el RGPD promueve. En concreto ha detectado más de 15 tipos diferentes de incumplimiento sobre lo que indica esa legislación, que incluyen prácticas como patrones oscuros de usabilidad. Estos trucos de diseño serían los causantes de que más del 90% de los usuarios acepte las cookies, cuando las estadísticas muestran que apenas un 3% realmente quieren hacerlo.

noyb denuncia incumplimiento generalizado mediante patrones de diseño que complican la opción de no ofrecer permiso.

Según Schrems, “algunas compañías están intentándolo todo para que la privacidad sea una molestia para los usuarios, cuando tienen el deber de hacerla lo más sencilla posible. A menudo, deliberadamente hacen que los diseños de las configuraciones de privacidad sean una pesadilla, pero al mismo tiempo culpan al RGPD por ello”.

De las más de 500 páginas que han sido objeto de la oleada de quejas de noyb, un 81% ni siquiera ofrecía una opción que permitiera rechazar las cookies de forma evidente. Los usuarios que quisieran hacerlo tenían que navegar para encontrarla. Un 73% utilizaba colores y contrastes para hacer más destacado el botón de aceptar, mientras que un 90% simplemente ve más fácil aceptar que rechazar, según la configuración de lo que se le presenta. La propia Unión Europea ha reconocido estos problemas y por ello revisó en mayo de 2020 su guía de aplicación para atajar los abusos más frecuentes.