El fabricante de automóviles de lujo Jaguar, de origen británico y hoy en manos de la corporación India Tata Motors, ha ejecutado el mayor giro de marca en los 90 años de existencia de esa denominación en vísperas de estrenar modelos eléctricos.
Con un spot de 30 segundos bajo el lema Copy Nothing que muestra modelos vestidos de colores llamativos y sin la aparición de un solo vehículo, la compañía ha generado controversia en redes sociales por la transformación de una identidad icónica para muchos.

Ese proceso ha derivado en que el tradicional felino rugiente asociado a su marca se ha convertido en una imagen plana sobre un fondo de líneas horizontales, como único rastro del legado previo.
La compañía ha estrenado un monograma que combina dos jotas invertidas dentro de un círculo y una nueva tipografía más redondeada en la que las dos letras iniciales y las dos finales del nombre están en minúsculas, mientras que la G y la U centrales figuran en mayúsculas. Todo ello con nuevos colores llamativos.
Según contaba hace algunos días su director general, Rawdon Glover, a Financial Times, este cambio se corresponde con la necesidad de «no aparecer como una marca de automóviles» para destacar entre las demás propuestas del mercado.
Jaguar, conocida oficialmente como JLR, ha ido por detrás de otros competidores en su entrada en los coches híbridos y espera poder entregar unidades su primer Ranger Rover plenamente eléctrico a finales del próximo año.
Ese hito será crucial para la compañía, que dejará de vender automóviles durante un año para desarrollar la nueva gama de unidades eléctricas que espera empezar a vender a lo largo de 2025.
De ahí que Jaguar haya considerado necesario actualizar su imagen para apelar a una nueva generación de conductores, según dice la marca, que la presentará más en profundidad en un evento previsto para el 2 de diciembre en Miami.
La compañía reinventa su logo y arrincona al felino rugiente para apostar por una imagen más plana acompañada de una tipografía más redondeada.
Sin embargo, la nueva identidad ha causado debate entre admiradores de la marca y profesionales del mundo creativo, algunos de los cuales coinciden en señalar que echa por tierra su historia con el giro.
Esa no es la impresión ni la intención del director creativo de la marca, Gerry McGovern Obe, según señaló en el comunicado en el que presentaba la evolución.
En él indicaba que «esta es una reimaginación que recaptura la esencia de Jaguar, haciéndola volver a los valores que una vez la hicieron tan querida, pero haciéndola relevante para una audiencia contemporánea».
La dispar acogida de este cambio ha devuelto a la conversación general a una marca que fue languidenciendo durante décadas a partir de su adquisición por parte de British Motor Corporation primero y Ford después, hasta acabar en manos de Tata Motors en 2008 junto con Land Rover.





