Alejandro Romero y Jeff Lambert.

Cruce de demandas entre LLYC y el fundador de su filial en Estados Unidos

lunes 31 de agosto del 2026

Actualizado el 01/09/2026 10:51

El desempeño de LLYC en Estados Unidos no esta siendo sencillo. A las dificultades lógicas para una empresa española de entrar en un mercado tan grande y competitivo, se une también varios litigios que están entorpeciendo la operación.

La expansión a Estados Unidos es una de las grandes apuestas de la consultora de Asuntos Corporativos y Marketing en su plan de negocio. No en vano, ha invertido muchos recursos en la primera potencia mundial con el fin de que sea su gran motor de crecimiento. Incluso, dos de sus directivos más importantes –Alejandro Romero y Adolfo Corujo– residen en el país.

En 2025, Estados Unidos aportó el 22% de los ingresos de LLYC. Es decir, 20 millones de euros. Pero el EBITDA recurrente representó únicamente el 13% del total de la compañía el año pasado (1,7 millones de euros). La firma dirigida por Alejandro Romero esperaba mejores cifras de su filial de Estados Unidos, en la que trabajan un centenar de profesionales. Reconocen que el cierre de la administración durante 42 días el año pasado y la posterior reducción presupuestaria perjudicó su negocio. Para este 2026 las previsiones son más optimistas.

LLYC ha invertido muchos recursos en su expansión a Estados Unidos, pero varios litigios están entorpeciendo sus planes de expansión.

LLYC lleva muchos años con presencia en Estados Unidos, pero el gran salto lo dio en el año 2023 tras adquirir el 80% de la firma local BAM por 9,7 millones de euros. Posteriormente -en 2024-, compró el 70% de Lambert por un total de 18 millones, en la que es la mayor operación corporativa de su historia. Hace un año completó la compra del 100% de esta compañía a cambio de acciones de LLYC. A principios del año pasado retiró la marca Lambert y desde entonces opera bajo la denominación global.

Sin embargo, LLYC está teniendo problemas legales con los fundadores de esas dos firmas norteamericanas. El más reciente se ha producido con Jeff Lambert, que llegó a formar parte del comité ejecutivo global de la firma y que ejercía de presidente de la filial de LLYC en Estados Unidos hasta el pasado mes de abril, cuando fue despedido. Ambas partes tenían diferencias sobre cómo gestionar la compañía, según la cabecera local Crains Grand Rapids.

Tras este cese, Lambert demandó a LLYC para recuperar el dominio lambert.com y posteriormente fue la consultora española la que actuó contra el directivo norteamericano, al que le pide cerca de un millón de dólares por facturas pendientes. De momento, estos procesos están en los juzgados de Miami y Michigan, ciudad de origen de Lambert. Fuentes oficiales de LLYC declinan hacer comentarios por estar judicializado el asunto.

Pese a estas demandas cruzadas, LLYC USA sigue operando con normalidad y la apuesta de la consultora española por su filial es absoluta.

El liderazgo de LLYC en Estados Unidos reside desde hace tres meses en Mike Houston, que ejercía de consejero delegado de Lambert con el anterior propietario; junto con Luisa García, que supervisa la operación desde España pero que viaja con frecuencia al país norteamericano.

Más grave fue el litigio con BAM, adquirida por LLYC en 2023 por un precio pactado en 9,7 millones. En el proceso de integración de la agencia, la empresa española detectó irregularidades. LLYC decidió entonces prescindir de Rebecca Bamberger -su fundadora-, presentar una demanda contra ella -posteriormente retirada-, así como excluir a BAM de sus planes de negocio. 

Debido a esta situación, LLYC terminó por vender su participación en BAM en 2024 a la propia fundadora por 9 millones de dólares. El acuerdo implicaba un primer pago de 2,5 millones de euros ya abonado y aportes trimestrales de 150.000 euros hasta diciembre de 2030. Pero la compradora dejó de atender ese pago periódico, por lo que LLYC ha tenido que iniciar un proceso de ejecución de garantías inmobiliarias.

Desplome de la acción

La ralentización del negocio en Estados Unidos es uno de los motivos del desplome de la cotización de LLYC en el BME Growth. Actualmente, cotiza a 4,8 euros, que valora a la compañía en un total de 56 millones de euros. Llegó a valer casi el triple en el año 2021.

En este contexto, el CEO y primer accionista de la firma, Alejandro Romero, adquirió hace un mes 33.000 acciones de la compañía por un valor total de 165.000 euros. También lo hizo otra de las accionistas más relevantes –Mara Llorente-, que se hizo del mismo modo con un paquete de otras 33.000 acciones por la misma cantidad. .