Cualquier plan de expansión internacional debe ir acompañado de una hoja de ruta en comunicación. Roman lleva más de diez años prestando apoyo a empresas que dan el salto a nuevos mercados. Sonia Doménech es la socia-directora de Comunicación Corporativa e Internacional de la consultora, que atiende a DIRCOMFIDENCIAL para exponer su visión sobre la evolución, las oportunidades y los desafíos de organizaciones que buscan fortalecer su posición global.
En la aventura de la expansión internacional de una empresa española, ¿qué peso juega hoy la comunicación?
La comunicación es un activo fundamental en el crecimiento exterior de las compañías. Siempre debe ser estratégica y, en este sentido, las empresas que apuestan por ofrecer sus servicios más allá de nuestras fronteras deben ir acompañadas, en la medida de sus posibilidades, de un plan director de comunicación.
Contar con servicios de comunicación y relaciones públicas es fundamental para posicionarse, protegerse y proyectarse en el mundo interconectado en el que vivimos y donde nuestros públicos objetivo buscan información y claridad para poder tomar decisiones.
¿Cuáles son los grandes desafíos en comunicación internacional en España? ¿Y asignaturas pendientes, en comparación a otros países?
Es difícil generalizar porque depende mucho del tipo de proyecto y el país de destino, pero hay un denominador común positivo y es el interés creciente de las compañías y organizaciones por proyectar su reputación en el extranjero. Además, los equipos de comunicación internacional están creciendo y el gran reto al que nos enfrentamos es lanzar un relato unitario en todos los países.
Si nos centramos a nivel España, existe todavía un reto idiomático para las generaciones más mayores, que ya no se da entre los jóvenes, y, en ocasiones, creernos que somos exportadores con empresas y talento de primer nivel. Tenemos muchos casos de éxito que todavía están por conocer.
«En España existe todavía un reto idiomático para las generaciones más mayores, que ya no se da entre los jóvenes».
¿Cómo logra hoy una pequeña nacional, de raíces y mirada locales, dar el salto a nuevos mercados?
Siempre que haya un proyecto sólido, hay una historia que contar. Se trata de desarrollar una estrategia ad hoc, generar un relato sólido y un plan de acción adecuado para cliente. Además, ahora con el uso de las nuevas tecnologías y con creatividad las posibilidades son infinitas.
¿Cómo trabajáis la comunicación internacional en Roman y qué peso tiene actualmente?
En Roman tenemos muy clara nuestra vocación de servicio y de acompañamiento a nuestros clientes en su crecimiento. En consecuencia, cuando arrancamos hace más de once años nuestros servicios de comunicación internacional dábamos respuesta a una demanda y también a un reto interno como otros tantos que nos hemos marcado.
Fuimos pioneros dentro de las agencias nacionales en la apertura de una oficina en Londres y, hoy, la capital británica juega un papel fundamental en nuestro proyecto internacional. En paralelo, hemos ido desplegando servicios propios con corresponsales en ciudades clave, como París, Berlín, Roma, Lisboa o Nueva York, y buscando alianzas locales allí donde nuestros clientes quieren que lleguemos con nuestro servicio boutique. Con esta filosofía, hoy estamos comunicando en países dispares como Jordania, Egipto, Turquía, Marruecos, Japón, China o India.
¿Qué reciente caso de éxito podría contar?
Es difícil escoger porque cada proyecto es retador, y acompañamos a organizaciones españolas e internacionales de todos los verticales en muchísimos países, lo cual nos obliga a adaptarnos a los mercados, estar a la última y dar lo mejor de nosotros mismos. Debido a las sinergias entre equipos, los resultados se multiplican cuando tenemos un cliente para el que comunicamos en España y a nivel internacional, como es el caso de la gran multinacional española Gestamp. Estamos afrontando interesantes retos en Asia, un continente donde la electrificación de la movilidad está muy avanzada y donde es necesario estrechar lazos con los medios locales con foco en innovación, tecnología y sostenibilidad.
También ha sido especialmente gratificante este año contribuir a la internacionalización de una empresa líder del sector cervecero como es Damm, que inauguró su fábrica en Bedford (Inglaterra) el pasado octubre, dando un paso fundamental en su estrategia de crecimiento en el extranjero.
¿Qué objetivos os marcáis para los próximos tres años en esta división?
Tenemos nuestra hoja de ruta marcada en nuestro plan estratégico y apostamos por un crecimiento sostenido de la división siempre como servicio boutique. Mantenemos nuestra apuesta por Londres, como puerta de entrada al mercado anglosajón, y por afianzarnos en ciudades clave de nuestro entorno, sin renunciar a responder a todas las necesidades que nos marcan nuestros clientes.













