Sico de Andrés.

lunes 14 de septiembre del 2026

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Toda compañía que se precie tiene definido un manual de marca: su misión, su visión, sus valores, sus mensajes clave y su tono. Un documento que costó meses aprobar y que se redactó para que lo leyeran personas (periodistas, clientes, empleados). Y durante décadas funcionó.

Pero nunca se escribió pensando en quien hoy responde por tu marca: una inteligencia artificial.

Muchas marcas están descubriendo que la IA no las describe como ellas pretenden. No es un problema de contenidos, ni de SEO, ni de tecnología. Es un problema de no entender cómo ha cambiado el relato: ahora se construye con fuentes que no controlas.

La IA no lee tu web. Lee tu ecosistema

Cuando un modelo responde sobre tu compañía, la mayor parte de lo que dice no sale de tus canales. Un análisis de Omniscient Digital publicado en enero de 2026 revisó 23.387 citas generadas por 240 consultas de marca en ChatGPT, Perplexity, Gemini y los AI Overviews de Google. El reparto: 48 % procede de medios ganados, 30 % de contenido comercial de terceros y solo un 23 % de contenido propio de la marca.

«Tu marca dice una cosa. La IA cuenta otra. Y la diferencia ya no la decides tú».

Tres de cada cuatro frases que un sistema de IA pronuncia sobre tu empresa las ha escrito alguien ajeno a ella. No las firmó tu equipo ni pasaron por validación legal. Es lo que llevo décadas diciendo en mis charlas y libros sobre la reputación: no es lo que tú dices de ti, sino lo que queda cuando hablan los demás. La diferencia es que antes esa conversación estaba dispersa y había que ir a buscarla. Ahora una máquina la resume en una sola respuesta. Y eso está haciendo correr como pollo sin cabeza a muchos responsables de comunicación, PR digital y SEO.

Sobrevive el producto. Muere el propósito

Cuando comparas lo que una marca declara con lo que ChatGPT y Google responden sobre ella, el patrón se repite en muchas ocasiones: se cae lo que la marca dice de sí misma más allá de su producto.

Por ejemplo, Rolex (puedes verlo en su sitio web) sitúa la sostenibilidad en el centro de su filosofía: huella de carbono, reciclaje, trazabilidad de materias primas, responsabilidad en toda la cadena de valor. Y suma su papel como agente cultural.

Lo hemos contrastado con la percepción en España, dimensión por dimensión. Puntos fuertes: calidad, innovación técnica, manufactura y prestigio. En áreas de mejora: el compromiso con la sostenibilidad, la responsabilidad social y medioambiental, el mecenazgo cultural y la cadena de valor. El propósito, entero.

Repetimos la medición cuatro veces, en fechas distintas. El patrón se mantuvo en todas.

Infografía tribuna Sico de Andrés_Dircomfidencial

Pero lo grave no es lo que falta, sino lo que ocupa su lugar. Dimensión tras dimensión, lo que devuelven los sistemas es siempre lo mismo: producto, precio, exclusividad, estatus. Con la sostenibilidad la conclusión es literal: aparece «eclipsada por el lujo y el estatus».

Y conviene decirlo: Rolex ha conseguido lo que casi ninguna marca consigue. La calidad, la precisión y el prestigio han llegado íntegros a su público, y eso es un éxito de comunicación enorme. Lo que no ha llegado es todo lo demás.

Tu relato puede fallar de dos maneras distintas, y no siempre a la vez.

La primera es que lo que declaras no llega. Imagina una empresa de instalación de placas solares que presume en su web de tener instaladores propios y de dar un año de garantía. Le preguntas a ChatGPT por esa empresa y no aparece ni una cosa ni la otra. El mensaje existe, pero no ha llegado.

La segunda es que te perciban como algo que nunca quisiste ser. Esa misma empresa aparece como una instaladora barata. Nadie lo escribió en su manual de marca, pero es lo que se dice de ella en portales de opinión, redes sociales y vídeos.

No es el caso de Rolex: ahí el lujo y el estatus sí forman parte de su estrategia. Lo que le ocurre es otra cosa: ocupan tanto sitio que desplazan al resto de su relato.

Cómo dominar el relato

Una de las claves está en mantener un relato coherente en todos los canales y planificar lo que se dice y dónde se dice.

La segunda está en cómo lo cuentas. Fíjate en cómo declara Ecoalf su propósito: 369 millones de botellas de plástico recicladas desde 2009. Más de 1.700 toneladas de residuos retirados del fondo marino junto a 4.200 pescadores. 122,7 puntos en su última recertificación B Corp, frente a los 80 que se exigen.

Son cifras, no adjetivos. «Compromiso con el planeta» no dice nada concreto.

Y hay una tercera clave, quizá la decisiva: quién lo dice. Ese propósito no vive principalmente en la web de Ecoalf, vive en la voz de su fundador. Javier Goyeneche (al que menciono mucho en mis charlas) lleva años repitiendo el mismo mensaje en entrevistas, podcasts y conferencias, con reconocimientos de terceros que lo respaldan.

Y ahí vuelve el reparto de antes: los medios ganados aportan casi el doble de citas que los canales propios. Un mensaje que solo vive en tu web está compitiendo en la porción más pequeña. Recuerda que buena parte del mensaje no lo escribes tú, sino el mercado. Así que, además de todo lo anterior, asegúrate de que tu relato sea coherente con tus acciones.

«Los medios ganados aportan casi el doble de citas que los canales propios».

Muchas compañías se muestran sostenibles sin serlo. Y más allá de la sostenibilidad, que es un tren fantasma al que se han subido muchas marcas, la regla vale para todo: si quieres destacar como la mejor en logística, tu logística tiene que ser excelente. Debes comunicarlo, pero no hay mejor forma de transmitir que “haciendo”.

El destinatario ha cambiado

El manual de marca no ha desaparecido. De hecho, tener definidos y documentados tus objetivos es más importante que nunca. Lo que no sirve es aprobarlos, colgarlos en tu web y dejarlos ahí por si alguien se interesa.

Spoiler: a la gente no suele interesarle lo que tú dices de ti mismo.

Por eso tu mensaje tiene que alcanzar toda la tarta, no solo tu porción: medios editoriales, foros, redes sociales, vídeos, podcast, portales de opinión, directorios y webs de referencia.

Ahora más que nunca la comunicación debe ser omnicanal. Piensa que la IA se alimenta de todo este tipo de fuentes y ahí debe estar tu relato.

Sico de Andrés es fundador y CEO de Affinity Pro. Trabaja en PR digital y en análisis de visibilidad SEO/GEO y reputación online de marca en sistemas de IA generativa.