El debut bursátil de OpenAI tendrá que esperar al menos hasta el año que viene. Sam Altman, su consejero delegado, ha confirmado en una entrevista ofrecida a la revista Fortune que no va a iniciar ese proceso en lo que queda de 2026 a pesar de haber registrado la documentación necesaria ante la comisión de bolsa y mercados de EEUU (SEC) a principios de junio.
Esta decisión viene vinculada a las preocupaciones actuales sobre seguridad y alineamiento de los modelos. De hecho, tanto Altman como sus homólogos en Anthropic y SpaceX, Dario Amodei y Elon Musk, acaban de coincidir por primera vez en expresar públicamente que sería conveniente ralentizar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial hasta que no haya mayores garantías.
En ese contexto, el consejero delegado de OpenAI indicaba a Fortune que «sería un momento poco acertado para salir a bolsa» porque la compañía necesita tener margen de maniobra para tomar decisiones que pueden no maximizar a corto plazo el interés de sus eventuales accionistas. Sobre todo se refiere a la necesidad de introducir más pruebas durante más tiempo y dilatar lanzamientos de nuevos modelos para evitar riesgos.
Por primera vez su consejero delegado coincide con los de SpaceX y Anthropic en que resulta conveniente ralentizar el desarrollo de la tecnología por seguridad.
Más allá de esas circunstancias, en junio tanto Bloomberg como The New York Times ya informaban de que OpenAI estaba evaluando la opción de postergar su salida a bolsa hasta el año que viene. En aquellos momentos la volatilidad de las acciones de las tecnológicas y la recepción menos exitosa de lo previsto de algunos debuts creaban dudas internas.
Además, OpenAI no tiene ahora mismo urgencias por salir al mercado, un hito que normalmente está vinculado con necesidad de capital para funcionar, crecer o adquirir otras empresas, además de ofrecer una ventana de liquidez a empleados e inversores. En marzo cerró una ronda de financiación enorme basada en 122.000 millones de dólares en capital comprometido, lo que le daba una valoración posterior de 852.000 millones.
En todo caso, la startup sí que necesitará empezar a cotizar en algún momento no muy lejano debido a los enormes costes en los que incurre para operar. Según el medio especializado The Information, solo en el primer trimestre habría consumido unos 3.700 millones de dólares para generar otros 5.700 millones en ingresos. En esta última partida está incidiendo ya la publicidad con una cifra anualizada que alcanza los 1.000 millones.











