Desde el 24 de agosto YouTube registra una reproducción en cada vídeo desde el primer segundo, tal y como hacen Instagram y TikTok, y ya hay datos preliminares de su impacto. Agentio, una plataforma que gestiona campañas de marcas con creadores y tiene acceso a su analítica completa, calcula que la diferencia entre las reproducciones cualificadas que hacía públicas antes y las totales actuales llega hasta el 67%.
Eso se sustancia en que, de cada 100 visualizaciones públicas, solo 60 cumplirían los requisitos de la métrica ahora interna que YouTube usa como palanca comercial. Las otras 40 no llegan a alcanzar el límite mínimo para ser reproducciones cualificadas, que nunca ha trascendido pero se estima en torno a 30 segundos.
El estudio, realizado sobre más de 75.000 vídeos y basado en el estudio de 549 millones de visualizaciones totales, concluye que el principal factor que infla el dato es el de la reproducción automática por navegación en diferentes espacios de descubrimiento de contenidos de la plataforma. Es decir, la portada, las recomendaciones que aparecen al lado de cada vídeo o el vídeo que la plataforma sirve a continuación del que se está viendo.
Un estudio de la plataforma Agentio sobre canales a cuya analítica tiene acceso refleja que 40 de cada 100 reproducciones ya no son cualificadas.
En concreto solo el 20% de la reproducciones generadas mediante esos mecanismos llega a ser cualificado, a diferencia del 85% en el caso de la entrada directa a la página de un vídeo concreto. De hecho esas palancas de descubrimiento suponen aproximadamente el 38% de todas las visualizaciones públicas registradas, con lo que absorben prácticamente todo el impacto de la nueva política de recuento.
Agentio no ofrece datos sobre número total de canales representados en el estudio, distribución del total de reproducciones analizadas entre ellos o la distribución geográfica. Y además los publicados se corresponden con una primera imagen de unos 10 días de vigencia del nuevo modelo de medición, ya que se refieren al plazo entre el 24 de agosto y el 3 de septiembre.
Pero esas cifras dan una primera idea de las consecuencias del cambio, que en la práctica convierte el dato público en una métrica de alcance o exposición y deja la ahora privada como el nivel superior de atención sobre el que las marcas estarían interesadas en planificar. En ese contexto tanto anunciantes como agencias tendrán que evitar comparaciones que no sean homogéneas para estudiar colaboraciones, valorar vídeos o fijar CPMs.




