3 de cada 4 ‘influencers’ catalanes no obligados al registro oficial no advierte correctamente de la publicidad

jueves 19 de marzo del 2026

En esta noticia se habla de:

La industria de los influencers reclama una profesionalización de su actividad, a pesar de presentar destacadas asignaturas pendientes en cumplimiento regulatorio. Al menos en Cataluña.

El Consell de l’Audiovisual de Catalunya ha elaborado un informe que concluye que un 73,4% de los creadores de contenido que tienen entre 100.000 y 2 millones de seguidores, y que, por tanto, no están obligados a inscribirse en el registro nacional y oficial de prestadores de servicio de intercambio de vídeos (UER) —actualmente compuesto por 118 inscritos—, no advierten correctamente a sus seguidores de la emisión de publicidad.

El Consell ha examinado a 40 creadores nacidos o arraigados en Cataluña, con un total de 411 vídeos publicados durante el mes de noviembre de 2025. En conjunto, estos perfiles acumulan más de 23 millones de suscripciones y superan los 81 millones de visualizaciones. El perfil más popular tiene un total de 1,6 millones de suscriptores distribuidos entre las tres plataformas mencionadas.

El Consell de l’Audiovisual de Catalunya tras examinar a 40 perfiles plantea cambios regulatorios que abarquen a creadores de menor alcance.

El análisis del Consell muestra que la presencia de la publicidad está generalizada. 8 de cada 10 perfiles (82,5%) incorpora contenidos publicitarios y 4 de cada 10 vídeos analizados (39,4%) tienen carácter comercial. Esta publicidad se concentra en los ámbitos de la moda y accesorios; alimentos y bebidas; cultura, ocio y turismo, y salud y bienestar.

De la muestra de 411 vídeos, un 56,2% no incluye publicidad, un 39,4% sí lo hace y en el 4,4% restante no puede determinarse, inequívocamente, si la presencia de un producto o de una marca responde a un interés comercial.

Por otro lado, el 58,0% no incluye indicación alguna sobre la naturaleza comercial del contenido; el 26,6% la identifica correctamente, y el 15,4% restante hace una identificación incorrecta, ya sea por una visibilidad insuficiente o por el uso de términos no adecuados. El resultado final es que el 73,4% de los vídeos con publicidad no identifican en absoluto el carácter comercial de los contenidos o bien lo hacen de forma insuficiente.

Este incumplimiento de creadores de contendido por debajo del umbral legal ha abierto la puerta a plantear un marco regulatorio que también abarque a estos influencers que alcanzan menores audiencias, sobre todo menores de 30 años.

El presidente del CAC, Xevi Xirgo, ha dicho que «el estudio pone de relieve la necesidad de disponer de un marco regulatorio para los creadores y creadoras de contenidos que la ley estatal deja fuera porque tienen menos de dos millones de seguidores entre todas sus plataformas». «No es posible que miles de creadores y creadoras de contenidos queden en un espacio desregularizado, y menos en Cataluña, donde el CAC ha reclamado insistentemente las competencias en el entorno digital. El Gobierno español se llena la boca hablando de la necesidad de luchar contra la desinformación, la publicidad encubierta o los delitos de odio, pero luego no hace nada. O lo que es lo mismo, ni hace ni deja hacer».

La lengua y los menores

El informe también concluye que el uso de la lengua catalana es minoritario entre los creadores de Cataluña que acumulan entre 100.000 y 2 millones de personas seguidoras. El 28,2% de los vídeos se difunden en catalán y únicamente uno de los perfiles que utiliza exclusivamente el catalán supera el medio millón de suscripciones.

Entre los 15 perfiles con más audiencia, el catalán es casi inexistente, ya que ningún creador de contenidos lo utiliza de forma exclusiva y solo uno lo combina con el castellano. Los datos de consumo acentúan este desequilibrio: únicamente dos perfiles que superan el millón de visualizaciones acumuladas producen contenidos en catalán.

Otro punto crítico es la publicidad perjudicial para menores de edad. El 7,1% de los vídeos incluye alcohol de forma visible, mayoritariamente integrado en escenarios vinculados al ocio y a la socialización, lo que refuerza una representación positiva de su consumo. El 12,4% de los vídeos analizados incluye alimentos con alto contenido en grasas, sal y/o azúcares, y en 1 de cada 4 el mensaje se dirige específicamente a menores de edad.

Noticias relacionadas: