El problema no reside en el número de horas al día sino en la planificación de nuestra agenda. Este es uno de los mensajes centrales del nuevo libro de Mapi Hermida, Sí te da la vida, una nutrida guía para gestionar el tiempo, el bien más preciado que tenemos, a juicio de la autora.
Hermida es directora de comunicación del grupo DIA, presentadora de El Podcast de Mapi Hermida, uno de los más escuchados y reconocidos entre profesionales del sector, y autora de La Gastrónoma, el blog de la revista Tapas que aborda una de sus grandes pasiones. Todo ello, sin contar con otras muchas aficiones que practica y deberes que cumple a lo largo de su semana, milimétricamente organizada, con una gran conciencia de la finitud del tiempo y la vida.
Esta periodista, galardonada como una de las mejores dircom de España, se ha convertido es una de las voces referentes en gestión del tiempo. A través de sesiones de coaching y mentoring, ayuda a personas y profesionales a mejorar en ese campo. DIRCOMFIENCIAL repasa con la autora del libro algunas de las páginas más destacadas.
El 83% de sus seguidores consultados reconocieron que “no les da la vida”. ¿Dónde cree que está la raíz de esta sensación?
Hay varias causas. La primera es que vivimos en una sociedad donde la productividad se ha convertido en un indicador de éxito, y eso en muchos casos nos lleva a priorizar lo que hacemos sobre lo que somos. Hay demandas personales, sociales, profesionales, también hablo de la infoxicación a la que nos vemos sometidos, que tiene ver con la tecnología, el ritmo trepidante, y la aspiración de llegar a todo. Optimizar nuestro tiempo es un deseo constante, que al final genera una sensación de que nunca llegamos a todo. Pero esa sensación no es más que una ilusión creada por nuestras propias expectativas. Hay un enfoque equivocado sobre lo que realmente importa.
«Optimizar nuestro tiempo es un deseo constante, que al final genera una sensación de que nunca llegamos a todo».
Si el día tuviera 30 horas, ¿cree que aumentaría el bienestar colectivo?
Sin duda no. No se trata de tener más horas. Y el primer punto es entender que nunca vas a tener todo el tiempo para hacer todo lo que quieres, porque es limitado. Entender esa finitud es una forma muy saludable de sentirte mejor, y reconciliarte con la gestión del tiempo.
En el libro defiende que “podemos tener una relación más sana con el reloj”, ¿cómo, exactamente, más allá de ser conscientes de la finitud?
Recomiendo, por ejemplo, llevar un registro del tiempo durante una semana para identificar determinados patrones. Una vez identificado nuestro tiempo bueno, el tiempo azul que yo llamo, y el tiempo rojo, ese que se nos está robando, podemos gestionar estrategias como la priorización de tareas, la asertividad, o la práctica de saborear la vida para reconectar con lo que estamos haciendo, lo que yo llamo los ensanchadores, que son los que hacen más ancho nuestro tiempo. Podemos sacarle mayor partido a nuestras 24 horas diarias, seas Elon Musk, Amancio Ortega, tú o yo.

¿Qué peso, en su opinión, deben tener en el reloj aquellas tareas puramente productivas?
Se trata de cruzar dos variables: tareas productivas y tareas felices. El objetivo de mi reflexión no es solo enfocarme en lo que es la tarea productiva, sino en las que nos hacen más feliz. Es maravilloso si además de hacerte feliz la tarea es productiva, pero es igual de importante bloquear en el tiempo las que te hagan feliz, pero que no son productivas.
En la sociedad en la que vivimos, a priori, lo que está socialmente consensuado es que hay 8 horas del día en las que tenemos que ser productivos, y generar ingresos. Hay personas que eso les supone una verdadera tortura, y otras que disfrutan con muchísimas más horas de productividad, y les hace muy feliz, y es completamente legítimo. La clave es que esas horas de productividad sean horas de felicidad.
¿Dormir más de lo mínimamente necesario es perder el tiempo?
Los expertos recomiendan entre 7 y 9 horas. Y hay estudios que indican que dormir en exceso también genera infelicidad del mismo modo que dormir poco genera falta de bienestar.
«Visualizarte en tu lecho de muerte ayuda a ser más conscientes del tiempo la importancia de no desperdiciarlo».
¿Por qué recomienda al lector que se visualice nada menos que en su lecho de muerte?
Es interesante para entender qué nos mueve en el día a día y como queremos ser recordados. Es una forma de ser mucho más conscientes de la finitud del tiempo y de cómo de significativo es ese tiempo a lo largo de nuestra vida. Es también una forma de entender tu para qué personal. Cada uno tenemos un propósito, una misión que conecta con lo que somos y donde vivimos. En mi caso, uno de mis grandes propósitos es el aprendizaje. Encontrar el para qué hace que ese tiempo que vivas tenga un valor mayor, y visualizarte en tu lecho de muerte, algo que trabajan mucho los estoicos, ayuda a ser más conscientes de tu tiempo, y la importancia de no desperdiciarlo.
¿Quiénes son, en su opinión, los mayores ladrones de tiempo?
En mis clases de mentoring y coaching últimamente estoy viendo mucho ladrón de la asertividiad, de personas que no son capaces de decir que no y que al final su vida depende de otros. No hay nada más triste que no seas tú quien gestione tu tiempo. Ese jefe que te iba a mandar algo y no te lo manda, o ese amigo que a última hora dice que no va a acudir a tomarte la Coca-Cola. Hay mucha gente que no practica la asertividad y su tiempo pasa a depender de otros. Eso genera muchísima insatisfacción. No hay mayor síntoma de bienestar que decir no sin justificarse. Decir no genera mucha autoestima. Hay otros como la tecnología, redes sociales o los work-alcohólicos.

¿Qué relación tiene la gestión del tiempo con la alimentación?
Es una relación directa. Un gran pilar de energía es la alimentación: somos lo que comemos. Es un gran ensanchador. Tener alimentación saludable te sientes mejor bienestar y vives con mejor calidad ese tiempo, igual que el sueño o el movimiento.
¿A qué público va dirigido su libro, especialmente?
A todas aquellas personas que sienten una responsabilidad con su tiempo, que son valientes, y que siempre quieren mejorar. Mi mensaje es que el tiempo no se gestiona, el tiempo se vive, y es el bien más preciado que tenemos. Sí nos da la vida si realmente nos lo proponemos. Va dirigido a personas que sienten que alguna vez no les da la vida.












