Un clima rebosante de nervios y emoción imperó en la redacción de La Séptima el día de su nacimiento. Después de una larga travesía, que llegó a planificarse desde los despachos del Grupo Prisa, José Miguel Contreras cumplió ayer su ansiado sueño de lanzar una nueva cadena de televisión de TDT. Al empresario, catedrático de Comunicación y artífice de La Sexta le brillaban ayer los ojos tras pulsar él mismo el botón que daba el pistoletazo de salida a las emisiones de su ambicioso proyecto, bajo un mar de aplausos en la redacción y con la solemnidad acentuada de Javier Ruiz en antena.
La Séptima nace en un pabellón en obras, en un polígono de San Sebastián de los Reyes (Madrid), en una entrada todavía sin señales ni logos, donde solo se asoman paneles del color coral corporativo, insuficientes para identificar con claridad el recinto que alberga el nuevo canal. El destino quiso que esas instalaciones, propiedad de Toboggan, se ubicara a menos de diez metros de la salida trasera del edificio de Atresmedia.

Frente al control de seguridad, entraban y salían decenas de operarios que se entremezclan con empleados de la cadena y visitantes que querían ser testigos del momento histórico. «¿A mí ya me conoces, no?», preguntó con humor al vigilante de seguridad el cómico Héctor de Miguel, Quequé, una de las ‘estrellas’ de la cadena. «Claro, hombre, claro, pasa», le responde el agente mientras sostiene un largo listado de nombres subrayados.
José Miguel Contreras: «Lo más complicado ya se ha hecho, que es ponerlo en marcha, y ahora toca disfrutar. El primer día es muy simbólico. Está todo el mundo excitado».
Dentro del recinto, entre cables y olor a soldadura, se aloja una gran redacción integrada por un centenar de empleados —la mayoría, se estima, menores de 40 años— distribuidos en dos islas: la de periodistas, la mayoritaria, y la de audiovisual y redes sociales. Ambas están separadas por un pasillo que conduce al polivalente plató donde se grabarán todos los espacios de la parrilla. Hasta el mismo día del lanzamiento, reconoce alguien, los técnicos estaban probando combinaciones de luces para crear diferentes atmósferas en cada programa.

Ese pasillo central de la redacción lo cruzan pisadas aceleradas y tranquilas, entre sonrisas y tensiones. A ritmo sereno camina Contreras, que a pocos minutos del estreno presta declaración a los periodistas de la Agencia EFE, Europa Press y DIRCOMFIDENCIAL, invitados al acontecimiento. «Lo más complicado ya se ha hecho, que es ponerlo en marcha, y ahora toca disfrutar. El primer día es muy simbólico. Es la primera y última vez en tu vida que lo vas a vivir, y lo recordarás siempre. Está todo el mundo excitado», responde con visible ilusión, entre interrupciones de saludos y abrazos.
Quizás uno de los abrazos de mayor carga emotiva es el que le da Javier Ruiz, el director del proyecto, a pocos minutos de que el reloj marque las 12:00h. y justo antes de dirigirse a una sala repleta de catering de desayuno con carteles que recuerdan que el día esperado ha llegado.
Ruiz bebe un sorbo de agua, avanza hacia su posición en el plató y comienza desde la redacción una cuenta atrás que culmina con aplausos y atentas miradas a los televisores. En aquel instante, en la cuenta oficial de Youtube se registran unos 2.000 espectadores.

«Bienvenidos a La Séptima. No ha sido fácil. No nos lo han puesto fácil, pero ya estamos aquí. Y esta es su nueva casa, desde la que les vamos a acompañar cada día», ha comenzado Ruiz en un falso directo desde la sala de realización, punto de partida de un recorrido por las instalaciones. «Venimos a cambiar puntos de vista, a cambiar la conversación, a pluralizar el debate«, continuó. En la redacción estallaron carcajadas cuando admitió que «nacemos todavía en obras», secundadas incluso por operarios presentes en el lugar.
Envuelto por una música que recuerda a la banda sonora de películas sobre el fin del mundo, Ruiz concluyó su mensaje inaugural con una firme petición a la audiencia: «No dejen que nos convirtamos en todo aquello que hemos venido a combatir, en lo que hemos venido a cambiar«. A continuación, el presentador abrió paso a un vídeo sobre las noticias internacionales y nacionales más destacadas de los últimos veinte años, entre 2006 y 2026, período que separa la fundación de La Sexta de la de La Séptima.
Javier Ruiz: «No dejen que nos convirtamos en todo aquello que hemos venido a combatir, en lo que hemos venido a cambiar».
Inaugurado el canal y presentados los conductores de la parrilla, La Séptima arrancó la emisión de El Pulso. Con Verónica Sanz al frente, el espacio abrió con el caso Koldo, con frenéticas conexiones en directo. A los pocos minutos, y bajo la ilusionante mirada del director comercial Rafael Martínez de Vega, llegó la prueba de fuego para una de las grandes incógnitas del sector: su primer bloque de publicidad, que estrenó la marca Nespresso.

Comienza así, justo en precampaña electoral, la andadura de un nuevo actor en el mapa televisivo español. El proyecto que desató una guerra interna en la dueña de Prisa, y que prosperó con la luz verde del Consejo de Ministros, autorizando su licencia de TDT.
Con una inversión millonaria de socios leales a Contreras y una plantilla que supera ya los 300 empleados entre redactores, técnicos y producción, la cadena ya ha iniciado sus emisiones con la aspiración de lograr un 1,8% de audiencia en los dos primeros meses y ser rentables en 2029. El tiempo dirá.













