Hasta la fecha, los agentes potenciados por inteligencia artificial no suponen un problema para The New York Times en términos de cancelaciones, pero el diario se reserva el uso discrecional de alternativas para limitarlo o impedirlo si llega el caso. Eso es lo que se puede deducir de lo que la consejera delegada, Meredith Kopit Levien, respondió a un analista en la presentación de resultados del tercer trimestre.
La posible incidencia de intermediarios automatizados que puedan tramitar ceses de suscripciones, o incluso puedan negociar mejores precios para evitarlos, ya emergió igualmente en las recientes rendiciones de cuentas de Spotify y SiriusXM. En ambos casos, los analistas preguntaron por sus capacidades para comparar precios, cambiar de servicios o cancelar aquellas suscripciones infrautilizadas.
Esto último es especialmente relevante si se tiene en cuenta que Piano calculaba en el informe Subscription Performance Benchmark Reports de 2022 que los clientes de pago inactivos de medios digitales suponían de media más del 40% del total. Por tanto, ese podría ser un sector especialmente expuesto a un eventual uso de los agentes de inteligencia artificial para auditar suscripciones de cara a localizar y cancelar aquellas que no se utilicen.
Al igual que en los casos de Spotify y SiriusXM, un analista preguntó por el posible impacto de las bajas tramitadas por intermediarios.
A falta de ver si en próximos trimestres se materializa ese riesgo, The New York Times sigue acreditando una capacidad significativa para convertir lectores de pago. En el tercer trimestre sumó 420.000 exclusivamente digitales, para elevar la cifra total de suscriptores a 13,76 millones. Con ellos obtuvo ingresos por valor de 547,5 millones de dólares, un 10,7% más, también gracias a aumentar lo que aporta cada uno hasta los 9,93 dólares.
Sin embargo, la publicidad se vio afectada por un crecimiento menor de lo esperado en el ámbito digital. El incremento del 12% hasta los 109,9 millones de dólares quedó por debajo de las previsiones internas a pesar del aumento de demanda de los anunciantes y de inventario disponible, si bien Kopit Levien lo atribuyó a la dificultad para anticipar en qué trimestre se materializan determinadas campañas, más que a un deterioro del negocio.
En todo caso, lo esperado es que se incorporen más espacios de forma incremental y distribuida entre los diferentes productos de la compañía. La publicidad impresa sigue en caída constante y su peso en el periodo de referencia se redujo al 23% de la explotación comercial total, 142,6 millones de dólares.
En total The New York Times cerró el trimestre con una facturación de 768,5 millones de dólares, un 9,7% más, y su beneficio neto aumentó en un 19,2% para alcanzar los 97,4 millones.













