La operación de concentración de activos más importante de los últimos años en Hollywood está bloqueada de momento. La jueza Araceli Martínez-Olguín ha decretado que la compra de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance se paralice al menos durante 14 días como medida cautelar, a la espera de evaluar los argumentos esgrimidos en la demanda que han presentado 12 estados de EEUU.
Sus impulsores sostienen que la operación reduciría de forma significativa la competencia en el sector audiovisual nacional, ya que la empresa resultante concentraría demasiada cuota de mercado en producción cinematográfica, distribución de grandes eventos y televisión por cable. Creen que esa reducción de competencia puede derivar en precios más altos y menos opciones, tanto para la industria como para los consumidores.
Martínez-Olguín considera que esas cuestiones antimonopolio planteadas por los estados merecen una revisión exhaustiva del caso, y por ello la siguiente fecha clave pasa a ser el 3 de agosto. Ese día la magistrada comunicará a las partes si la suspensión se prolonga con una medida cautelar más amplia.
Esta dilación no es una cuestión menor, ya que el acuerdo firmado entre las dos compañías contempla una penalización económica para Paramount Skydance. En concreto la compradora tendrá que afrontar el pago de unos 7 millones de dólares cada día si no se cierra la adquisición antes de finales de septiembre, aunque ese límite se desplazaría a principios de octubre si se dan determinadas condiciones contractuales.
La operación está valorada en alrededor de 110.000 millones de dólares y cuenta con el aval de la buena relación de la familia Ellison con la administración de Donald Trump para evitar cuestiones regulatorias federales. De ahí que el Departamento de Justicia no haya objetado nada, si bien los estados de EEUU disponen de sus propias legislaciones antimonopolio y los 12 mencionados están apelando a ellas para intentar frenar la fusión.
Los fiscales generales de esos territorios han conseguido la medida cautelar al reclamar que la operación tendría impacto severo en la competencia.
Ese fenómeno es cada vez más habitual y en este caso podría conducir a diferentes escenarios. El deseado por las empresas es el levantamiento de la medida cautelar para seguir adelante con el proceso, pero cabe la posibilidad de que se prolongue y se activen las penalizaciones citadas. Otra opción es que Paramount Skydance negocie concesiones como desinversiones o compromisos de comportamiento para desbloquearlo.
En último término podría darse la situación de un bloqueo definitivo, algo que de momento parece improbable. Lo que sí parece claro es que esta fusión marcará los límites que las diferentes autoridades estadounidenses están dispuestas a fijar en un contexto de cambios en el sector audiovisual nacional, con otras posibles operaciones similares en el horizonte.











