En un mercado saturado de mensajes efímeros, la consistencia narrativa y la capacidad de generar experiencias compartidas son los activos que realmente diferencian a una marca líder. Para Ferrero Ibérica, la construcción de una love brand en España no ha sido el resultado de una acción puntual, sino de un ejercicio estratégico a largo plazo, que ha conseguido comprender qué emociona al consumidor y, al mismo tiempo, contribuir positivamente en su entorno. Así, la marca evoluciona desde la conexión emocional hacia un propósito que genera valor en la sociedad.
El sector del dulce navideño es una de las categorías que mejor refleja la dualidad entre la nostalgia y la exigencia de cambio. Hoy, el consumidor combina el componente emocional con una fuerte demanda de innovación y responsabilidad corporativa. Por ello, nuestra estrategia se basa en un equilibrio: mantener la fidelidad a nuestra esencia —donde el color dorado de Ferrero Rocher es ya un código universal de la Navidad— mientras exploramos nuevas categorías y formatos que respondan a los estilos de vida actuales.
Esta dinamización del portafolio permite que la ilusión de lo nuevo conviva con la confianza de lo de siempre. Sin embargo, la comunicación más poderosa no es la que emite la marca, sino aquella que el consumidor hace suya. En Ferrero, hemos aprendido que nuestra marca debe actuar como un catalizador de la conexión humana, dejando que sea la historia de la gente la que realmente brille.
Del marketing de producto al de territorio
Bajo esta premisa, hace doce ediciones transformamos nuestra visión con la iniciativa Juntos Brillamos Más. Fuimos pioneros en desplazar el foco del producto hacia las comunidades, implementando un marketing de propósito que busca generar un impacto real en la España rural a través de una sólida aportación social.
Este año, el proyecto ha alcanzado una nueva dimensión estratégica al integrar a un municipio por cada Comunidad Autónoma. El caso de Tejeda, en Gran Canaria, ilustra perfectamente este fenómeno: cuando una marca ofrece un propósito genuino, la estrategia de comunicación se traslada orgánicamente de la oficina a la calle. Ver los escaparates de un pueblo teñidos de dorado de forma espontánea es la mayor confirmación de que hemos trascendido el producto y la marca, para generar capital social y un sentido de pertenencia real.
La relevancia de una marca hoy es inseparable de su responsabilidad ambiental y operativa. En un año de desafíos regulatorios, como la llegada del Reglamento Europeo de Deforestación (EUDR), la estabilidad y la visión a largo plazo son fundamentales. En Ferrero, este compromiso se traduce en hechos: más del 92% de nuestros envases ya son reciclables y mantenemos una trazabilidad superior al 90% en ingredientes esenciales.
Mirando hacia el 2026, nuestro objetivo es seguir fortaleciendo este posicionamiento con un crecimiento responsable. La innovación seguirá presente en nuestras marcas, con nuevos sabores y formatos pensados para seguir sorprendiendo. Al final, el éxito no es solo conseguir notoriedad, sino construir relevancia; porque cuando una marca conecta desde la verdad y el compromiso, deja de ser una simple opción comercial para convertirse en un activo.
Franco Martino es Director de Comunicación Corporativa y Relaciones Institucionales de Ferrero Ibérica









