La gestión de la comunicación es un elemento muy relevante en un caso judicial, sobre todo cuando se trata de un proceso mediático. Trasladar información fiable y rigurosa a los medios y proteger la reputación de los implicados es una tarea fundamental.
La ‘pena del telediario’ o el ‘juicio paralelo’ erosionan la imagen pública del encausado y si no se hace una gestión adecuada de la comunicación, puede que incluso no se recupere por mucho que finalmente el fallo judicial le favorezca.
Un caso muy mediático -en España y también a nivel internacional- ha sido el de Shakira, a la que la Audiencia Nacional le dio la razón la semana pasada en su litigio con la Agencia Tributaria. Según el fallo judicial, Hacienda le tendrá que devolver 60 millones de euros porque no ha quedado demostrado que tuviera residencia fiscal en España durante 2011.
Final feliz para la artista colombiana, que ha estado luchando en los tribunales por este caso los últimos ocho años. Para gestionar la comunicación de este caso durante todo este tiempo, Shakira ha contado con los servicios de la consultora LLYC.
Shakira ha contado con los servicios de la consultora LLYC en los ocho años que ha durado el proceso judicial.
Lógicamente, el elemento primordial en un caso como este es la estrategia legal. Para ello, Shakira contrató a uno de los mejores abogados en materia fiscal, José Luis Prada y a Pau Molins en el proceso penal. Pero, en segundo término, la artista también se preocupó desde el principio de preservar su reputación, que es uno de los grandes activos de una figura internacional como ella.
Y es que en un caso judicial tan largo como este -ha durado ocho años y todavía podría extenderse algo más si hay recursos-, el implicado no puede esperar a que haya una resolución positiva para restaurar su imagen. Es un trabajo que se ha de hacer desde el principio.
La estrategia de comunicación en un proceso judicial tiene dos líneas de trabajo fundamentales: una es apoyar la estrategia legal y otra es mitigar el impacto reputacional de la persona implicada o de la compañía.
En el caso particular de Shakira, que es una figura mundial, gran parte de las tareas de comunicación han ido dirigidas a gestionar la relación con los medios de comunicación. Con la dificultad añadida de que este proceso ha nacido en España y, por lo tanto, la expectación de la prensa nacional era máxima; pero también ha tenido un alcance internacional muy fuerte.
Para ello es muy importante estar coordinado con el equipo legal del acusado, fundamentalmente para que haya coherencia en la emisión de mensajes. Sobre todo de cara a la prensa, pero también con otros stakeholders.
No obstante, es preciso que la comunicación técnica relacionada con la estrategia legal del acusado se combine con una más emocional para empatizar con la opinión pública. Es lo que se conoce como el relato. En este aspecto, Shakira ha emitido mensajes durante todo el proceso que apelaban precisamente a ese componente emocional. Por ejemplo, cuando la cantante alcanzó un acuerdo de conformidad con la Fiscalía en el año 2023 para poner fin al proceso penal. Argumentó en aquel momento que lo hacía por sus hijos y por mantener la estabilidad, en un momento además que se había separado de Piqué. Un año después, en 2024, hizo pública una carta que ella había escrito y que decía lo siguiente: «En 2023 viví rodeada de cámaras que esperaban ansiosamente mostrarle al mundo cómo me quebraba. Nadie se perdió detalle, el juicio de Hacienda, el divorcio mediático… era un espectáculo demasiado jugoso para dejarlo pasar. Pero lo más frustrante fue comprobar que una institución del Estado parecía más interesada en quemarme públicamente en la hoguera que en escuchar mis razones«.
También tocó esa parte emocional en el comunicado de la semana pasada celebrando su victoria. Entre otras cosas, dijo que «ella había sido una cabeza de turco» en todo este caso.
Este tipo de relato -en el que se combinan los mensajes técnicos-legales con los emocionales- le ha permitido a Shakira además lograr el apoyo de distintas voces. Desde expertos jurídicos que consideraban que la cantante tenía razón, hasta sus propios fans que han salido siempre en su defensa.
Otra de las claves de una buena gestión de la comunicación en litigios con tanta proyección pública es intentar mantener el liderazgo mediático. Es decir, procurar adelantarse a posibles filtraciones, muy habituales en estos casos.
Shakira ha combinado una estrategia de comunicación técnico-jurídica con una más emocional para que los públicos empaticen con ella.
Una de las grandes incógnitas en este tipo de casos tan mediáticos es si los jueces y magistrados se dejan influir en sus fallos por el clima de opinión. La teoría es que no, ya que el poder judicial es capaz de abstraerse y son completamente independientes en la toma de sus decisiones. Están entrenados para ello.
Pero lógicamente los jueces son ciudadanos que viven en sociedad, con sesgos e ideología. Por tanto, un clima social favorable a un acusado nunca va a ser un lastre para la deliberación de un juez, sino seguramente todo lo contrario.













