Reino Unido ha abierto oficialmente el proceso que podría desembocar en el veto de menores de 16 años en redes sociales, tal y como sucede en Australia. La secretaria de Tecnología del Gobierno laborista, Liz Kendall, ha anunciado la apertura de una consulta pública al respecto que incluye la introducción de ese límite, así como las posibilidades de hacerlo cumplir.
De hecho, el primer ministro, Keir Starmer, ha convertido la protección de los menores en internet una de sus prioridades y se ha mostrado abierto a impulsar la eventual prohibición sobre la que se van a recoger posturas. En ese mismo procedimiento, el Gobierno quiere explorar igualmente opciones como la reducción forzosa de los datos que las plataformas captan de los menores o la limitación de funcionalidades internas que les generan adicción.
Según declaraba Starmer recientemente, «ninguna opción está descartada» de antemano porque «necesitamos hacer más para proteger a los niños». En ese contexto, ha asegurado que está atento a las consecuencias iniciales de la implementación del veto en Australia, que entró en vigor en diciembre.
En Reino Unido existe cierto consenso entre los dos partidos mayoritarios, ya que esta misma semana se votará en el Parlamento una enmienda propuesta por los conservadores a la regulación sobre bienestar infantil que incluye esa misma medida. Según lo indicado en su texto, entraría en vigor un año después de su aprobación.
Lo que actualmente rige sobre este asunto es la llamada Online Safety Act, que desde 2023 incluye protecciones significativas para los más jóvenes. Entre ellas, la obligatoriedad de que las plataformas impidan su acceso a contenido dañino y no apropiado para su edad, además de formas claras de reportar problemas.
El Ejecutivo de Keir Starmer lanza ese proceso mientras sus rivales conservadores llevan al Parlamento una enmienda para promover el veto.
En los últimos meses el primer ministro ha insistido en la idea de que esa ley es solo el principio de un control más estricto de la experiencia de los menores en internet. Y el posible veto daría continuidad a medidas previas como la ausencia forzosa de móviles en escuelas, algo que ya viene sucediendo en España desde que el Ministerio de Educación y el Consejo Escolar del Estado aconsejaran impedir su uso en esos entornos en 2024.
Otros países europeos como Francia, Dinamarca o Noruega están trabajando igualmente en regulación restrictiva para el acceso de menores a redes sociales. Y el Parlamento comunitario aprobó hace algunas semanas una petición de prohibición que la Comisión Europea está estudiando mientras sigue de cerca lo que sucede en Australia.





