La guerra en Oriente Medio amenaza con volatilizar hasta 50.000 M en inversión publicitaria este año

lunes 06 de abril del 2026

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El efecto de los ataques de EEUU e Israel sobre Irán y las subsiguientes represalias de este último sobre otros países de la zona reverbera en la economía mundial en diferentes aspectos. Y podría sustanciarse en el peor de los casos en que no se produzcan planificaciones por alrededor de 50.000 millones de dólares este año y otros 44.000 millones el año que viene, según estimaciones recientes de la consultora británica WARC.

Eso se debe a que las compañías afrontan un escenario de encarecimiento del petróleo y todos sus derivados, con eventuales subidas derivadas de que cueste más transportar los productos que venden y el impacto negativo incierto de precios finales más elevados. Por tanto algunas de ellas podrían restringir sus inversiones publicitarias a falta de un escenario previsible de costes o demanda sobre el que anticiparse.

A falta de ver la evolución del conflicto, lo que otras crisis recientes sugieren es que las marcas pueden tender a reducir el presupuesto que dedican a publicidad de marca mientras mantienen o incluso aumentan el que vinculan a conversiones. De hecho la pandemia demostró que la correlación clásica entre la marcha de la economía y la inversión publicitaria es menos estrecha que antes.

Los casi 50.000 millones de caída que contempla WARC para este año supondrían la desaparición de 4,2 puntos de crecimiento sobre la predicción anterior, que fijaba el incremento en un 10,4% hasta alcanzar los 1,3 billones de dólares a nivel global. Y además la presión a la baja que la consultora anticipa para 2027 agravaría la ralentización que ya preveía antes del conflicto, y que había cifrado en un 8,2%.

El peor de los escenarios trazado por la consultora británica WARC sumaría casi 100.000 millones de dólares no ejecutados en marketing en 2026 y 2027.

Esos datos están vinculados al peor de los tres escenarios que maneja WARC, que además incluye el riesgo de estanflación. Si sucediera la economía mundial entraría entraría en una situación de alta inflación con estancamiento de la economía, lo que supone tasas de crecimiento del producto interior bruto bajas o incluso negativas.

El más optimista se basa en una resolución rápida del conflicto que desbloquee el Estrecho de Ormuz para que el tráfico de petróleo se restablezca, con resultado de bajadas de precio al entorno de 100 dólares por barril e impacto limitado en planificación; y el segundo menos desfavorable prevé energía más cara durante años y un recorte de inversión de 19.000 millones de dólares este año con impacto adicional en 2027.

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