Ana Robledo (Pikolin): «El mar me devuelve a una versión menos ejecutiva y más esencial de mí misma»

viernes 21 de agosto del 2026

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La invitada de La Contraportada del Dircom de la semana lleva más de media vida profesional en Pikolin. La economista Ana Robledo Pascua es la directora de Marketing y Comunicación del fabricante zaragozano de colchones, somieres y productos de descanso. Se incorporó a la compañía en 2004, tras su paso por Universidad San Jorge, Adidas o Pepsico, entre otros.

Robledo habla sobre su manera de entender el verano, el descanso y la inspiración personal, al tiempo que reflexiona sobre su profesión como dircom. Comparte sus preferencias culturales y de ocio y aborda cómo intenta desconectar del trabajo, aunque reconoce que la comunicación exige mantener siempre cierto nivel de alerta.

¿Una canción para arrancar?
Qué bonita la vida, de Dani Martín. Me gusta porque habla de la vida desde un lugar luminoso, pero vivido. Tiene alegría, a veces la vida se despista sí, es una alegría con cicatriz, que para mí es la más verdadera.
La escucho y me recuerda que, cuando la vida cambia el plano, toca elegir encuadre. En comunicación trabajamos mucho con eso: encontrar el foco, ordenar el ruido y decidir desde dónde se cuenta una historia.

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¿Cuál es tu mejor lugar para disfrutar del verano?
El mar. No necesito grandes planes, necesito horizonte, agua y esa capacidad que tiene de bajarle el volumen al mundo. Me devuelve a una versión menos ejecutiva y más esencial de mí misma: leer, caminar, conversar, mirar lejos y medir el día por luz, sobremesas y baños, en vez de por reuniones.

¿Mejor experiencias en familia, en pareja, con amigos, en solitario?
Me gustan las experiencias compartidas, pero no necesariamente previsibles. Familia, amigos, gente distinta alrededor de una mesa o de un plan que se va improvisando. Me interesa mucho la mezcla: edades, miradas, conversaciones que no estaban en el guion.
Y también necesito soledad. No por retirarme del mundo, sino para volver a él con más ganas. Un buen libro, una libreta y tiempo sin reloj también son compañía. La soledad bien elegida ordena mucho.

«La inspiración rara vez aparece en una sala de reuniones. Suele estar fuera, tomando el sol, mirando escaparates o pasando páginas».

¿Qué libro recomiendas para estos días?
Los días perfectos, de Jacobo Bergareche. Me interesa su manera de mirar la vida con una crudeza elegante. Incomoda con precisión, que es una forma muy eficaz de hacer pensar. Habla de deseo, rutina, memoria y decisiones. Y deja una pregunta incómoda, de las que me gustan: cuando una persona deja sus prioridades en manos de la inercia, ¿quién está viviendo exactamente su vida?

¿Un podcast o programa de radio?
Voy a confesar una pequeña herejía: mi podcast favorito se llama mirar. Soy muy visual. Necesito que las ideas tengan cara, gesto, encuadre, calle, luz. Por eso consumo mucha cultura visual: revistas, exposiciones, escaparates, ciudades, gente pasando. Para alguien de marketing y comunicación, mirar bien también es una forma de escuchar.

¿Una revista con la que disfrutes leyendo en verano?
Elle es perfecta para los días de hamaca. La moda me divierte mucho, y además una buena revista funciona como un termómetro cultural: te cuenta qué empieza a desear una sociedad antes de que los briefings sepan ponerle nombre.
Me gusta estar cerca de las lectoras reales, de sus gustos, contradicciones, aspiraciones y maneras de contarse. La inspiración rara vez aparece en una sala de reuniones. Suele estar fuera, tomando el sol, mirando escaparates o pasando páginas.

«Mi gran afición en vacaciones es leer y escribir. Estoy trabajando en mi primera novela».

¿Cuál es tu gran afición en vacaciones?
Leer. El verano es el único momento del año en el que puedo engancharme a un libro por la noche sin que el despertador me mire con rencor a la mañana siguiente.
Y escribir. Estoy trabajando en mi primera novela, que dicho aquí ya es un spoiler y un compromiso público. Me ilusiona publicarla. Escribir tiene mucho que ver con mi profesión: observar, elegir qué contar, quitar lo que sobra y encontrar una voz que suene propia.

¿Qué hábito laboral prometes abandonar cada verano y nunca abandonas?
Intento jubilar la urgencia. Cada verano me digo que el radar va a bajar intensidad. Y cada verano compruebo que una dircom lleva el radar incorporado. Al menos intento que pite menos.
Pero soy dircom: una parte de mi cabeza sigue funcionando en modo radar. La comunicación tiene algo precioso y algo terrible: nunca duerme del todo.

Confiesa: ¿cuántas veces abres el correo en vacaciones?
Las suficientes para reconocer que lo abro, y las justas para intentar que no me secuestre el día. No soy partidaria de glorificar la hiperconexión, pero tampoco de fingir que un comité de dirección desaparece al ponerse unas sandalias. La clave está en no convertir el correo en paisaje. Mirarlo a una hora planificada, decidir y volver a la vida. Ese es el verdadero ejercicio de madurez digital.

«Una dircom aprende rápido que la calma también es una herramienta de trabajo».

¿Has tenido alguna vez como dircom que apagar algún fuego profesional muy importante en vacaciones?
En comunicación siempre hay veranos con algún incendio potencial. No siempre son crisis visibles desde fuera; a veces son decisiones delicadas, temas reputacionales, mensajes internos, titulares que pueden torcerse o silencios que conviene gestionar muy bien.
No voy a inventar una gran escena para hacer literatura. Los casos concretos suelen pedir discreción, precisamente por eso son delicados. Lo interesante es el aprendizaje: una dircom aprende rápido que la calma también es una herramienta de trabajo.

¿Qué reto de comunicación crees que marcará la vuelta en septiembre?
La credibilidad. Venimos de una indigestión de contenido: más canales, más impactos, más inteligencia artificial, más opiniones y cada vez menos paciencia.
Las marcas y empresas tendrán que afinar voz, utilidad y posición. La comunicación decorativa empieza a parecer ambientador: perfuma un rato y resuelve poco. La comunicación con estrategia, datos, sensibilidad y valentía va a pesar más que nunca.

Una frase que te defina
Comunicar es conseguir que algo importe.