Esteban González Guitart (AP Institute): «Las empresas nos piden continuamente perfiles de asuntos públicos»

lunes 25 de mayo del 2026

Actualizado el 26/05/2026 07:26

Esteban González Guitart, fundador, director general y profesor del AP Institute de la Universidad Nebrija es el responsable del primer y único instituto universitario de formación superior en asuntos públicos y gobierno de España.

El profesional analiza en DIRCOMFIDENCIAL la radiografía del sector publicada por APRI y la Universidad de Navarra, que sitúa a casi un tercio de los profesionales por encima de los 80.000 euros anuales. Su diagnóstico: la profesión crece más rápido de lo que el sistema formativo es capaz de absorber.

El informe de APRI y la Universidad de Navarra dibuja un sector en plena expansión y, a la vez, presionado por la falta de regulación. ¿Qué le ha llamado más la atención de esa radiografía?

Es el estudio más serio que se ha hecho hasta la fecha sobre la profesión en España, y eso ya es una noticia en sí misma. Lo que más me ha llamado la atención no es un dato aislado, sino la fotografía de conjunto: un sector altamente cualificado, con un 99% de profesionales universitarios y un 90% con posgrado, que sin embargo todavía pelea por su legitimación social y por un marco normativo claro. Esa paradoja —madurez profesional y debilidad institucional al mismo tiempo— es exactamente el espacio en el que trabajamos desde AP Institute. La radiografía confirma lo que veníamos observando desde la formación: hay un sector que se ha profesionalizado a gran velocidad y que ahora necesita consolidar talento, estándares y reputación.

«El sistema no está produciendo suficientes profesionales especializados al ritmo que el mercado los está pidiendo».

Uno de los titulares del estudio es salarial: casi un tercio de los profesionales cobra más de 80.000 euros anuales. ¿Cómo lo interpreta?

Con prudencia y con contexto. Ese dato no se lee como una cuestión de sueldos altos, sino como un síntoma de mercado: cuando casi un tercio de una profesión alcanza esas cifras es porque la demanda de perfiles cualificados supera a la oferta disponible. Es la ley de la oferta y la demanda aplicada al talento. Las empresas y las consultoras compiten por un número limitado de profesionales realmente formados en asuntos públicos y gobierno, y esa competencia se traslada a las retribuciones. Para nosotros, como institución formativa, es una señal inequívoca: el sistema no está produciendo suficientes profesionales especializados al ritmo que el mercado los está pidiendo.

¿Esa demanda la notan directamente en AP Institute?

De forma continua y muy concreta. Las empresas y las consultoras nos están requiriendo permanentemente los perfiles de nuestros alumnos. No es una percepción, es nuestro día a día: recibimos peticiones de perfiles antes incluso de que los programas terminen. Nuestros másteres ya están en su segunda edición y, en muchos casos, con lista de espera. Eso, para una disciplina que en España era casi inexistente como itinerario formativo reglado hace muy pocos años, dice mucho sobre la velocidad a la que se mueve el sector. La demanda va por delante de la formación, y nuestro trabajo es acortar esa distancia.

«La demanda va por delante de la formación, y nuestro trabajo es acortar esa distancia».

AP Institute se presenta como el primer y único instituto universitario de formación superior en asuntos públicos y gobierno de España. ¿Qué significa eso exactamente?

Significa que somos la primera estructura universitaria del país concebida específicamente para formar en asuntos públicos y gobierno como disciplina propia, no como un complemento de otros estudios. Hasta ahora, quien quería dedicarse a esto llegaba desde Ciencias Políticas, desde Derecho o desde la comunicación, y aprendía el oficio sobre la marcha. Nosotros planteamos lo contrario: un itinerario universitario diseñado desde el principio para esta profesión, con rigor académico y con una conexión directa con la práctica real del sector. Ese es el salto que necesitaba España.

El Instituto Coordenadas, en su informe sobre el sector, advierte precisamente de un déficit de programas educativos en asuntos públicos frente a Reino Unido o Estados Unidos. ¿Comparte ese diagnóstico?

Lo comparto plenamente, y creo que es uno de los puntos más importantes que se han puesto sobre la mesa. El Instituto Coordenadas señala que España tiene un déficit de formación especializada que podría llegar a lastrar el crecimiento del sector, y estima que la profesión podría duplicarse hasta los 5.000 profesionales en 2030. La pregunta es quién va a formar a esos profesionales. Si el sector va a duplicarse en pocos años, el cuello de botella no va a ser la demanda, va a ser la oferta de talento cualificado. Por eso digo que la formación no es un acompañamiento del crecimiento del sector, es su condición de posibilidad.

¿Qué tipo de perfil buscan hoy las empresas y las consultoras?

Buscan profesionales que entiendan a la vez el funcionamiento de las instituciones, la lógica regulatoria y la realidad empresarial. Ya no vale con conocer cómo se tramita una ley o con tener una buena agenda de contactos. Las organizaciones quieren perfiles capaces de anticipar el impacto regulatorio, de construir una posición sólida y de defenderla con transparencia y con rigor técnico. Quieren, además, profesionales con criterio ético, porque la reputación de la actividad depende de ello. Es un perfil exigente, híbrido, y por eso es escaso. Y es exactamente el perfil que tratamos de formar.

El estudio de APRI subraya que el 78% del sector reclama una regulación estatal específica, con la futura ley de lobbies en tramitación. ¿Cómo afecta eso a la formación?

La afecta de lleno, y para bien. Una regulación clara, con un registro de transparencia y reglas conocidas por todos, va a elevar el listón de exigencia profesional. Cuando la actividad esté regulada, las organizaciones necesitarán profesionales que conozcan ese marco al detalle y que sepan operar dentro de él con total rigor. La regulación, lejos de ser una amenaza para el sector, es un acelerador de la profesionalización, y la formación es la herramienta natural para acompañar ese proceso. Un sector regulado es un sector que demanda más y mejor formación, no menos.

¿Cuál es el horizonte de AP Institute en este escenario?

Nuestro objetivo es consolidarnos como la referencia universitaria en formación de asuntos públicos y gobierno en España y acompañar el crecimiento del sector con talento preparado. Si las previsiones se cumplen y la profesión se duplica en esta década, hará falta una cantera sólida, rigurosa y con criterio. La lista de espera en nuestros másteres nos confirma que el interés está ahí; nuestra responsabilidad es estar a la altura de esa demanda y garantizar que quien sale de nuestras aulas no solo encuentra trabajo —que lo encuentra—, sino que eleva el estándar de toda la profesión.