Los directores de Comunicación tradicionalmente han demostrado, por lo general, tener una alta capacidad de tomar las riendas de la senda reputacional de sus compañías, salvo en episodios críticos de efectos profundos. Lo cierto es que este desafío se ha ido agravando a medida que se han disparado los riesgos reputacionales, como los provenientes por la tecnología o la geopolítica, hasta el punto de exceder el campo de actuación de estos directivos.
FTI Consulting ha elaborado un estudio, basado en las respuestas de 61 responsables de asuntos corporativos de Europa aportadas en el último trimestre de 2025 —la mayoría, perfiles sénior—, que señala que un 71% de los profesionales asegura estar algo de acuerdo (37%) o totalmente de acuerdo (34%) con la afirmación de que la reputación se configura cada vez más a partir de factores que quedan fuera del control directo de sus funciones.
El 67% de los responsables considera que la reputación es cuestión prioritaria para los comités de dirección, según un estudio de FTI Consulting.
Todo ello, en un momento en el que la reputación corporativa es el ámbito que encabeza (67%) las cuestiones prioritarias para los comités de dirección y en las que la función de asuntos corporativos debería influir, según los participantes.
El listado lo completa la confianza de los inversores (65%), los cambios regulatorios y de políticas públicas (62%), la sostenibilidad (58%), el crecimiento de las ventas (45%), el riesgo geopolítico (44%), la voz de los empleados (44%) y el acceso a mercados (31%).
La protección de la reputación corporativa también es el principal termómetro para que los directivos consultados puedan medir el éxito de su función, según un 70%. Le sigue el apoyo a la confianza de los inversores (65%), el apoyo al propósito y los valores corporativos (63%), el impulso del compromiso de los empleados (61%) o la influencia en la regulación (60%).
Por otro lado, el 84% se muestra muy o bastante seguro de que los responsables de asuntos corporativos están preparados —en capacidades y recursos— para mantener la credibilidad en un entorno mediático y de grupos de interés cada vez más fragmentado.
Preguntados por las áreas que representan el mayor riesgo de que el relato de sus empresas se adelanten a la realidad, la tecnología encabeza la lista (61%), seguido de la sostenibilidad (49%), la geopolítica (42%), el propósito (30%), activismo accionarial (28%) y la diversidad, equidad e inclusión (21%).
El informe también muestra un amplio respaldo (77%) de la idea de que los grupos de interés contrastan cada vez más las declaraciones de sus empresas con sus acciones «en tiempo real», y que cualquier discrepancia es castigada.
Paco Polo: «Las competencias de los asuntos corporativos se desarrollan ahora bajo unos imperativos de inmediatez y escrutinio que se estrechan cada día».
La IA ocupa un peso destacado en el informe. Más de la mitad de los consultados (56%) declara que esta tecnología ha permitido mejorar «ligeramente» el trabajo de los asuntos corporativos. La redacción y producción de contenidos, la monitorización y seguimiento de medios y la comunicación interna son los ámbitos que reciben mayor impacto de la IA.
«El campo de los asuntos corporativos no solo está ensanchando sus funciones en el seno de las organizaciones, sino que cada vez cobra mayor complejidad. Sus competencias para generar credibilidad y confianza, para cuidar de la reputación, para comunicar y para influir en la conversación pública, se desarrollan ahora bajo unos imperativos de inmediatez y escrutinio que se estrechan cada día», asegura Juan Francisco Polo, doctor en Comunicación y senior advisor de FTI Consulting.
La firma presentó el informe ayer en la sede de la CEOE, en el que la Directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Mahou San Miguel, Natalia González Valdés, defendió que el nuevo paradigma empresarial está dominado por la complejidad de las fuentes, la capacidad de influencia del director de asutnos corporativos en la organización y la extraordinaria velocidad.













