UOKiK, la autoridad polaca de competencia, ha abierto una investigación sobre Google para dilucidar si ha existido abuso de posición dominante en las negociaciones con editores. El organismo sostiene que la compañía no facilita información suficiente de cómo utiliza los contenidos de esos medios, tampoco de los ingresos que obtiene de ellos ni de cómo calcula las cantidades que ofrece a cambio de usarlos.
Según esa perspectiva, la falta de transparencia deja a los editores polacos en desventaja para saber si lo que se les paga es justo respecto a cómo se emplea su trabajo en búsquedas, Google News y Discover. Y por tanto podrían quedar sujetos a un trámite sin verdadera capacidad de negociación, y sin herramientas o documentación que les permitan comprobar que lo que se les ofrece es lo adecuado.
En base a todo ello UOKiK va más allá de la disputa por derechos de autor y apela al derecho de la competencia, ya que cree que Google podría estar aprovechándose de su poder de mercado para imponer condiciones injustas. Según la legislación polaca, el gigante tecnológico podría afrontar una sanción máxima del 10% de su volumen de negocio en caso de ser hallada culpable de algún cargo.
Pero de momento la autoridad de la competencia no ha formulado acusaciones y se ha limitado a abrir el procedimiento para evaluar la responsabilidad de las cuatro sociedades a las que investiga: Alphabet Inc, Google LLC, Google Ireland Limited y Google Poland. Y con él refuerza la idea de que lo relevante ya no es si el gigante tecnológico debe o no pagar a los editores, sino cómo calcula esa cifra y qué información tiene que facilitarles.
De hecho el nuevo frente se abre después de que a finales del año pasado la Comisión Europea también decidiera investigar si la compañía usa contenidos de editores sin remuneración adecuada o posibilidades de oposición. Y en Reino Unido la agencia que vela por la competencia (CMA) impuso en junio a Google que mejore la transparencia para garantizar a los medios un control efectivo sobre el uso de su trabajo por parte de la compañía.
Esto último se ha extendido al resto del mundo y los editores ya pueden consultar el impacto de su contenido en los productos de inteligencia artificial, aunque todavía con información que no desgrana el uso específico de cada artículo ni tampoco explica cómo se ha calculado el valor de cada contribución. Eso es clave en la medida en que Google está invitando a medios a un nuevo programa de pago por ese uso.











