En los últimos meses YouTube ha mantenido conversaciones con editoriales de cara a incorporar oficialmente audiolibros, en principio como parte de su suscripción Premium. Según adelanta The Wall Street Journal, la plataforma de vídeo de Google aspira a poner en marcha ese inventario a lo largo del año que viene como parte de una estrategia para consolidarse como entorno completo de consumo de audio/vídeo.
A falta de que se puedan definir las condiciones de acceso en próximas semanas, el movimiento de YouTube estructuraría además un uso ya frecuente para consumir ese formato. De hecho, la última encuesta de la Audio Publisher Association (APA) realizada por Edison Research en EEUU refleja que el 45% de quienes declaran haber escuchado audiolibros en el último año han utilizado gratuitamente para ello el servicio de Google.
Ese porcentaje solo está ligeramente por debajo de los participantes que el origen de su consumo fue la compra directa de títulos (49%), la suscripción para acceder a ellos (48%) o las bibliotecas digitales (46%). Y supone un incremento de siete puntos respecto a la edición anterior de la encuesta.
La plataforma lleva meses en conversaciones con editoriales de cara a licenciar obras que ahora se escuchan de manera informal en su catálogo.
La clave en todo caso es que el consumo se basa sobre todo en grabaciones que no tienen autorización de los tenedores de derechos, lo que también explicaría que YouTube esté interesada en forjar relaciones comerciales con las editoriales para evitar nuevos conflictos. Tal y como sucedió con la música en su momento, acuerdos de ese tipo reducirían la incidencia de la piratería y abrirían un nuevo canal remunerado de distribución.
Además el formato está viviendo un auge gracias a la reciente expansión de su acceso a través de Spotify, que junto con Audible (Amazon) será la gran competencia de YouTube para monetizar el acceso a los libros narrados bajo derechos. Ese detalle es muy importante, ya que en la plataforma de Google también pueden encontrarse muchas obras locutadas que ya son de dominio público, grabaciones legítimas y versiones hechas por sus titulares.
Otro factor que ayuda a explicar este movimiento es el concurso de la inteligencia artificial, que facilita la creación de audiolibros y puede crear nuevos riesgos de derechos de autor para YouTube. Startups como ElevenLabs permiten generar diferentes voces a partir de texto, cuya ingesta es ahora mucho más sencilla aunque haya que escanearlo desde el papel.
Para Google esta no sería la primera iniciativa en este campo, ya que mantiene desde 2018 una espacio de compra de audiolibros en su tienda de aplicaciones. Pero sí sería un gran salto para incrementar la visibilidad del formato gracias a la capacidad de YouTube de recomendar contenidos de manera granular a sus más de 2.000 millones de usuarios.











