El año pasado por primera vez el negocio global de suscripciones del streaming superó los 157.000 millones de dólares en facturación, el triple que en 2020, y en 2030 rebasará los 200.000. Esos son los cálculos de la empresa de inteligencia de mercado Ampere Analysis, que atribuye la mayor parte de ese último incremento a subidas de precios y rendimiento creciente de las versiones con anuncios.
Esos factores van reemplazando como impulsores de las cuentas al crecimiento en usuarios, especialmente en mercados que ya registran saturación como el estadounidense. La expansión internacional y el subsiguiente incremento de altas es relevante, pero las plataformas cada vez están más concentradas en monetizar mejor a los usuarios que ya tienen.
De ahí que todas ellas hayan venido aplicando una estrategia que vincula subidas de precios con versiones que incluyen anuncios. Al ir aumentando el precio de los planes que no tienen publicidad mejoran los ingresos que obtienen a partir de usuarios que están dispuestos a pagar más por evitarla, pero también pueden desplazar a la visualización de campañas a los que a partir de determinado umbral sean sensibles al precio.
De esa manera obtienen escala gradual ante agencias y anunciantes para disputarse presupuestos publicitarios que cada vez en mayor proporción van a la televisión conectada. El mayor exponente de ese modelo es Netflix, el líder del mercado, que acaba de elevar sus precios en EEUU pero mantiene su versión con anuncios como la más barata de ese mercado junto con Paramount+.
Si se incluyen los ingresos comerciales, los servicios de streaming generaron en todo el mundo 177.000 millones de dólares, según la estimación de Ampere Analysis. Eso implica que la publicidad aportó en torno a 20.000 millones de dólares a esas empresas como consecuencia de un rápido proceso de desplazamiento de usuarios de unos planes a otros.
De hecho el informe señala que, si en 2020 las suscripciones vinculadas a publicidad aportaban menos del 5% de la facturación relativa a suscripciones a esos servicios, en 2025 ya fue el 28%. En ese contexto Ampere Analysis anticipa que en 2030 ese negocio sumará 42.000 millones de dólares al sector, el doble que el año pasado.
La clave en esa evolución es el mercado estadounidense, que en 2025 generó la mitad de todos los ingresos globales por suscripción a servicios de streaming. Y allí Netflix tiene margen para seguir elevando precios, según la empresa de análisis MoffettNathanson, que en un informe reciente concluía que está generando menos dinero que sus rivales por hora de contenido consumida.









