El año que acaba de empezar marcará otro hito en el gasto de los servicios de vídeo bajo demanda. Por primera vez invertirán en conjunto más de 100.000 millones de dólares en contenido, según la estimación más reciente de Ampere Analysis. La cifra concreta, 101.000 millones, surge de la asunción de que las plataformas de streaming incrementarán un 6% sus presupuestos y ayudarán a impulsar la partida global total en un 2%, hasta los 255.000 millones.
Si se confirma, supondría el segundo punto de inflexión consecutivo para la industria del vídeo bajo demanda, ya que para 2025 Ampere Analyisis preveía que superaría al conjunto de las televisiones comerciales en gasto dedicado a contenido. El nuevo cálculo implica que correrán a cargo del 40% de toda la inversión prevista.
Esa tendencia al alza contrasta con el estancamiento o incluso declive previsto para las televisiones tradicionales, ya sean de pago, comerciales o públicas. Los autores del informe les auguran restricciones en un contexto de presión publicitaria e incremento de los costes de producción, algo que creen que sobre todo será significativo en el caso de las que operan en EEUU.
Para ese mercado, Ampere Analysis anticipa que los grandes conglomerados primarán la inversión en contenido para sus plataformas de streaming mientras mantienen cierta austeridad para sus televisiones tradicionales. Estos últimos activos han sido segregados a una nueva empresa en el caso de Comcast y está previsto que Warner Bros. Discovery haga lo mismo dentro de unos meses como preámbulo de la venta del resto de propiedades a Netflix.
Ampere Analysis estima que serán responsables del 40% de todo el gasto global en ese capítulo mientras las televisiones tradicionales se estancan.
Eso es significativo en la medida en que 2026 será un año con eventos deportivos relevantes y la consiguiente movilización de acciones publicitarias en torno a sus emisiones. A las temporadas regulares de fútbol americano (NFL) o baloncesto (NBA) se unen los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo, y sobre todo el Mundial de fútbol que organizan México, Canada y EEUU.
De hecho la inversión creciente de las plataformas de streaming en contenido se debe en parte a que casi todas ellas han entrado en el terreno de las emisiones deportivas, lo que ha elevado el coste de esos derechos por mayor número de pujantes. Y eso implica a su vez que a las televisiones tradicionales les cuesta más dinero hacerse con paquetes más pequeños, con fuga progresiva de anunciantes hacia el vídeo bajo demanda.





