BBC pierde la mayor cantidad de hogares que pagan el canon desde la pandemia y su modelo sigue en discusión

jueves 16 de julio del 2026

Actualizado el 16/07/2026 13:00

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El último ejercicio de la radiotelevisión pública británica muestra un desplome de 539.000 licencias para consumirla. Se trata de la mayor caída desde la pandemia del número de hogares que abona el canon que sostiene mayoritariamente a BBC, y acelera una tendencia descendente mientras el Gobierno sopesa cómo financiarla a partir del año que viene.

Al cierre del año fiscal 2025/2026 el número de licencias en vigor era de 23,3 millones, lo que supone una caída acumulada del 11% en ocho años. En 2018 BBC había alcanzado su techo de hogares contribuyentes con 26,2 millones, y a partir de ahí la cifra siempre ha ido en descenso.

Este rápido declive supone una presión extra en el debate sobre cómo debe ser el modelo de la organización a futuro para hacerla sostenible. BBC ha ejecutado cientos de despidos en los últimos años y está afrontando un programa de ajustes adicionales mientras se aproxima el final del actual ciclo de financiación, denominado Royal Charter, a finales de 2027.

El problema estructural de base es el cambio de hábitos, que hace que la licencia televisiva de 180 libras al año sea menos necesaria que antes debido al auge de las plataformas de vídeo bajo demanda. Esa tendencia es especialmente aguda entre una parte de la audiencia potencial más joven, que ya no se acerca a la televisión en línea.

Hasta 539.000 hogares dejaron de abonar la licencia en el ejercicio 2025/2026 y elevan al 11% la caída acumulada desde el pico máximo de 2018.

Pese a ello, BBC estima que alrededor del 94% de la población británica utiliza alguno de sus servicios, si bien quienes contribuyen a su financiación mediante la licencia ya estarían en torno al 80%. Por ello el Gobierno británico está estudiando cómo impulsar por ley el consumo de contenidos de medios públicos en plataformas como YouTube, con una eventual repercusión positiva sobre su sostenimiento.

Lo que de momento no está sobre la mesa es la posible introducción de publicidad. Lisa Nandy, secretaria de Cultura y máxima responsable de este proceso, ha venido descartando esa opción por considerar que dañaría tanto a la propia BBC como al mercado audiovisual británico en general. Sí se están evaluando alternativas como la introducción de tarifas más flexibles vinculadas al tipo de uso o la ampliación forzosa de la licencia.

Este último es un asunto clave en la medida en que el modelo actual solo obliga al pago si se ve la televisión en directo o se usa el reproductor BBC iPlayer. La corporación considera por ello que ya no refleja cómo consumen contenidos los británicos, de ahí la reflexión sobre cómo involucrar a servicios como Netflix, YouTube o Disney+ en la difusión de sus contenidos y su financiación.