Los usuarios de Netflix de EEUU, Canadá, Reino Unido, Australia, Filipinas y Nueva Zelanda ya tienen disponible para descargar una nueva aplicación con juegos para menores de ocho años. Esa iniciativa, bautizada como Netflix Playground, forma parte de la suscripción regular a la plataforma sin coste adicional y empezará a expandirse al resto del mundo a finales de mes.
El objetivo de la plataforma es que los niños puedan interactuar con los personajes cuyas historias siguen en ella. Y por ello el catálogo inicial incluye títulos basados en Peppa Pig, Sesame Street y otras marcas infantiles exitosas. La aplicación podrá usarse sin conexión, algo que Netflix promociona como una ventaja para que se pueda usar en viajes o momentos fuera de casa.
Una de las claves de este lanzamiento es que no tendrá publicidad, así como tampoco incluirá la posibilidad de realizar compras en la aplicación. Los padres tendrán a su disposición los controles parentales habituales de contenido por edad o restricción para perfiles de adultos mediante PIN, y también la posibilidad de bloquear juegos concretos.
La plataforma pone en marcha esta iniciativa para incrementar la mayor retención de clientes que proporciona el contenido infantil.
El contenido infantil ha ido ganando peso en el consumo general de Netflix, hasta el punto de que sus cuatro programas más vistos entre 2023 y 2025 fueron de ese tipo. Entre ellos, CoComelon, que solo en el último de esos años sumó más de 93.000 millones de minutos vistos y se situó entre los espacios más consumidos de todo el espectro del streaming.
En ese contexto, la nueva aplicación surge como una posible palanca de retención. Empresas especializadas como Ampere Analysis han estudiado el efecto de la exposición continuada de los menores a esos contenidos y lo han vinculado con la reducción de la posibilidad de que sus padres cancelen la suscripción por la recurrencia y repetición que impulsan los niños.
Ese escenario hace que la inversión en contenido infantil sea especialmente útil y un activo clave en particular en la competencia entre Netflix y YouTube. Ambas plataformas representan un tipo de consumo diferente, con el hábito diario y rápido de la primera frente al visionado largo, de catálogo y en familia de la segunda, así como en otros competidores como Disney+.












