Detrás de unos focos cegadores en la Carrera de San Jerónimo y entre bambalinas de un hemiciclo donde retumba un estruendoso cóctel de ovaciones y abucheos, opera un engranaje institucional tan silencioso como primordial: el departamento de Comunicación del Congreso de los Diputados.
En el corazón de la democracia española, donde late una pluralidad de discursos políticos, el equipo de Comunicación cumple la minuciosa misión de desgranar en la avalancha política el mensaje puramente institucional. Al frente de ese constante propósito de proyectar una voz propia en la sede central de la palabra de los españoles está Charo Rodríguez, su directora de Comunicación desde 2020.
Charo Rodríguez es la dircom de la Cámara Baja desde 2020, tras suceder al pionero Jesús Serrano.
Esta periodista aprobó hace 25 años las oposiciones para el puesto de asesor facultativo de Comunicación, lo que le permitió trabajar durante años mano a mano con Jesús Serrano, el pionero en Comunicación de la Cámara Baja, y actual dircom de la Junta Electoral Central.
Serrano cimentó a principios de los 80 las bases del actual departamento de Comunicación —denominado departamento de Prensa hasta 2007—. Él encendió el faro informativo oficial del Congreso y lideró la instalación de salas reservadas a medios de comunicación, con la creación de una especie de gran redacción periodística, hoy ocupada por un centenar de informadores acreditados. Además, coordinó los inicios de la producción audiovisual propia de la Cámara para ofrecer al exterior su señal de emisión, previamente encomendada a RTVE.

“Se decide que la institución, para preservar el principio de pluralidad, debía tener su propia voz al margen de las voces políticas”, aclara Rodríguez. La actual dircom, que reporta a la Secretaría General del Congreso e informa de los planes de comunicación a la Mesa de la Cámara, encabeza un equipo de seis profesionales que trabajan en producción audiovisual, generación de contenidos y relación con medios.
“La presencia mediática es constante, y tienen a su disposición [de 8h a 22h.] un espacio donde hacer fuentes, canutazos y retransmisiones; y tienes que estar pendiente de ello”. En jornadas de alto interés informativo, como debates de investidura o de moción de censura, el número de periodistas acreditados puede alcanzar los 200. “Muchos medios suelen hacen programas especiales desde ahí, lo que implica asegurar una gran infraestructura tecnológica”.
Respecto a la generación de información y contenidos, Rodríguez reconoce que están haciendo “un esfuerzo importante”, sin apoyo de agencias externas, con la difusión de notas de prensa sobre la actividad parlamentaria, actos institucionales y muchos contactos con medios de comunicación, relacionados con el diario de sesiones, iniciativas, enmiendas y plenos. “Hay mucha información que intentamos que tenga una estructura lógica”.
Sobre el reto de captar la atención de los jóvenes: «No podemos banalizar la información, y menos en una institución parlamentaria».
Uno de los canales de comunicación de mayor éxito es su blog Fuera de Agenda, calificado como un espacio de slow journalism, “donde intentamos separarnos del carril informativo para contar historias de manera distinta y sosegada, y adaptarlo a los distintos lenguajes”.

Precisamente, uno de los mayores quebraderos de cabeza que reconoce sufrir el equipo de Comunicación del Congreso es el modo de captar la atención de las nuevas generaciones. “Hay un reto con la juventud. Su consumo informativo es rápido, volátil e instantáneo y el reto es llegar a ellos sin perder rigor y exactitud. No podemos banalizar la información porque necesitemos llegar a un determinado segmento de audiencia, y menos en una institución parlamentaria, donde nuestro mensaje tiene que ser impoluto con una neutralidad exquisita”, defiende la dircom.
El canal de Youtube de Congreso cuenta con cerca de 85.000 seguidores; cifra que la dircom considera que “no está mal, para sus características”, y 43.000 en Instagram, donde se describen como “muy activos”, a medida que detectan una caída del interés ciudadano por X. «Procuramos ofrecer en redes una imagen dinámica y fresca”.
El episodio más complejo
Uno de los momentos históricos más agitados que vivió el departamento de Comunicación fue la proclamación del rey Felipe VI en 2014, donde el Congreso, que albergaba a cientos de periodistas, tenía que coordinarse con precisión meridiana con Protocolo del Estado, Seguridad del Estado, Zarzuela, Gobierno y Senado. “Fue el mayor reto porque ahí no podías fallar. Mi mayor pesadilla era que no se viera la señal de televisión, que hubiera un apagón [risas]. Por suerte, buscamos un plan b y un plan c”, reconoce Rodríguez, que por aquel entonces era jefa de Prensa.

En tiempos marcados por la desinformación y la polarización, añade Rodríguez, “la marca Congreso es importante”. “Los ciudadanos creo que sí creen en el Parlamento y valoran la institución. Intentamos por la vía de la transparencia y la publicidad servir a los ciudadanos como fuente institucional, ser el referente informativo, necesario para generar su propia opinión y criterio”.
Preguntada por el gran desafío del área, Rodríguez responde que es “el de siempre: acercar el Congreso a los ciudadanos” y seguir garantizando un compromiso desde la casa, a través de comunicación interna. «Que los trabajadores tengan en cuenta que somos una institución que acoge a todos. Y lo vamos consiguiendo”, concluye.
La creciente importancia que cobra la comunicación en la institución obliga a dotarle de mayores recursos y personal. De hecho, como adelantó este medio, está previsto que se convoquen a final de año cuatro plazas de asesor de comunicación para amplificar la trascendental voz del poder legislativo.













