El arranque de 2026 deja a Criteo en una situación contradictoria. Por un lado tramitó más de 1.000 millones de dólares de gasto por primera vez, pero por otro su negocio vinculado a medios detallistas se desplomó un 31% ante la pérdida de dos grandes clientes. Además anticipa menor gasto de otros por el contexto macroeconómico internacional mientras su apuesta por la inteligencia artificial aplicada a comercio electrónico aún no da frutos.
En concreto, la compañía acreditó 425 millones de dólares en ingresos, una caída del 6% interanual, con un beneficio neto de 8,6 millones frente a los 40 del año anterior. La pérdida de los clientes mencionados se sustanció en un impacto de 27 millones de lucro cesante muy significativo, ya que Criteo aclaró que con ellos la caída del 31% se hubiera convertido en un incremento del 24% en el área correspondiente.
Según ha concluido AdExchanger, esos clientes serían Uber Eats y Target Roundel, y el compromiso de gasto conjunto retirado habría sumado al menos 75 millones de dólares. Ese dinero ya figuraba en las previsiones de la compañía, de ahí la rebaja de expectativas para todo el año.
El negocio de publicidad de rendimiento resistió mejor, con una caída del 2% que la compañía explicó de forma ambivalente: refleja la presión del actual escenario macroeconómico sobre algunos grandes clientes de EEUU pero también muestra un mejor comportamiento de sus servicios en compra programática.
En todo caso, la perspectiva no es halagüeña, ya que en que Criteo anticipa para el trimestre en curso una caída de entre el 9 y el 11% de los ingresos, una vez descontados los costes de adquisición de tráfico. Todo ello a la espera de ver cómo evoluciona la crisis en Oriente Medio, cuyo efecto está sacudiendo en mayor o menor medida a la planificación publicitaria de muchos países.
La compañía francesa afronta dificultades para consolidar nuevos negocios mientras decae el tradicional.
Esa coyuntura afecta especialmente a la compañía francesa debido a que está en plena transición hacia negocios de los que aún no está obteniendo grandes resultados, sobre todo vinculados con televisión conectada e inteligencia artificial agéntica. La compañía francesa se considera bien situada para capitalizar la posible tendencia de formatos publicitarios que evolucionen hacia asistentes que compren o recomienden automáticamente.
Ante esas circunstancias el mercado ha reaccionado negativamente a esta nueva entrega de cuentas, con caídas superiores al 20%. Los inversores temen que el negocio tradicional de Criteo empeore más rápido de lo que sus nuevas vías relacionadas con la inteligencia artificial puedan compensar, entre otras cosas con acuerdos como el cerrado con OpenAI.












