La autoridad británica de la competencia (CMA) planea designar a Google como una empresa con «estatus estratégico de mercado» tras la investigación iniciada en enero con nuevas atribuciones.
Eso implica que podrá ser regulada de manera más amplia para atenuar su enorme cuota en el segmento de búsquedas, que supera el 90% en Reino Unido.
CMA ha confirmado que evalúa medidas concretas para reducir esa preeminencia. Entre ellas, pantallas de selección que permitan a los usuarios cambiar de servicios, resultados más equilibrados en búsquedas o mayor control a los editores sobre cómo usa Google sus contenidos.
Esa última es una cuestión clave para ese sector en pleno auge de la inteligencia artificial generativa y con el conflicto abierto en torno al uso de contenido de medios para que las startups que la desarrollan entrenen sus procesos. Y precisamente esos nuevos actores tendrán a su vez un papel relevante en la introducción de competencia en búsquedas.
De hecho, lo esperado es que en las eventualmente obligatorias pantallas de selección de motores de búsqueda figuren Perplexity y ChatGPT. Esos productos están emergiendo como rivales de Google en el modelo de respuestas complejas al que se encaminan las búsquedas, lo que en parte podría resultar beneficioso para aliviarle presión regulatoria.
Además, CMA también está pendiente del negocio publicitario del gigante tecnológico y considera incidir en él, aunque esa posible segunda ola de decisiones tendría que esperar.
El organismo considera que ese es un ámbito más delicado en el que intervenir y podría llevar más tiempo desarrollar soluciones eficaces para impulsar competencia.
La autoridad de la competencia británica arrancó una investigación en enero y en octubre tomará una decisión definitiva.
Este nuevo escenario viene de la mano de la nueva regulación promulgada en mayo del año pasado bajo la denominación Digital Markets, Competition and Consumers Act (DMCC). Su entrada en vigor supone la actualización del marco que establecían previamente la Ley de Competencia de 1998 y la Ley de Empresas de 2002 para abordar específicamente cuestiones de economía digital.
Para hacerlo, dota de mayores poderes a CMA, dentro de la cual se ha creado una unidad específica para mercados digitales (DMU) que supervisa la competencia y los derechos de los consumidores en esos ámbitos. Además de lo citado, tiene entre sus prioridades evitar los abusos con suscripciones, las comisiones abusivas o las reseñas falsas.
Ahora el regulador de competencia abre un periodo para recabar opiniones y tomará una decisión definitiva en octubre. Google es la primera compañía sobre la que se ha iniciado un proceso de este tipo pero lo previsible es que Apple siga sus pasos en los próximos meses.












