El impacto económico de YouTube en la Unión Europea se sustanció en 2024 en una contribución de más de 7.000 millones de euros y el sostén del equivalente a más de 200.000 trabajos a jornada completa.
Esos son los datos clave del nuevo informe de Oxford Economics, en el que además se lee igualmente que el número de canales que generaron cinco dígitos o más en ingresos en la región creció un 15%.
Eso supone que en cinco años se ha triplicado la aportación de la plataforma al producto interior bruto de la Unión Europea, desde los 2.380 millones que estimaba Oxford Economics en 2020. Esa evolución mejora el dato de EEUU, donde se ha más que duplicado en ese mismo periodo hasta alcanzar los 55.000 millones de dólares en 2024.
En particular el estudio europeo apela a que YouTube es un socio fiable para los medios. Un 64% de los que mantienen canales en la plataforma considera que ayuda a distribuir el contenido que generan en su cobertura diaria, mientras que un 78% señala que les ayudan a alcanzar nuevas audiencias a lo largo del mundo. Y además un 73% habla de ellos como una fuente importante de ingresos.
Tanto esas compañías asentadas como los creadores independientes disponen de hasta siete formas de hacer dinero en base a su presencia en YouTube gracias al programa Partner. La principal es la publicidad y en base a ella la compañía ha repartido más de 100.000 millones de dólares entre propietarios de canales de todo el mundo entre enero de 2021 y diciembre de 2024.
Desde 2020 se ha triplicado esa aportación y ya sostiene el equivalente a 200.000 puestos de trabajo a jornada completa.
Esas cifras ayudan a explicar la centralidad de esa plataforma en la estrategia de empresas y creadores, y las dinámicas que la están impulsando como el actor clave de reemplazo de la televisión tradicional para un público creciente. Eso se sustancia en acuerdos inéditos como el que la Bundesliga cerró en agosto con un creador de Reino Unido para que emita sus partidos en YouTube, en pie de igualdad con BBC, Sky Sports y Amazon.
Y también en movimientos como la reclamación de creadores digitales británicos que piden a su Gobierno el reconocimiento formal de su profesión. Los valores de producción de los más relevantes ya alcanzan en algunos casos los de la televisión, como sucede con MrBeast.












