Hay un instante mágico, justo antes de que comience la competición, en el que el fútbol todavía no entiende de clasificaciones, estadísticas ni resultados. Es ese momento del año en el que todo parece posible y cada seguidor renueva la esperanza en lo que su equipo es capaz de conseguir.
Esta emoción universal es el punto de partida del nuevo proyecto de Movistar, firmado por la agencia creativa VML Spain, para la temporada 2026/27. Después de un año en el que la Selección Española ha conseguido unir a todo un país alrededor de un mismo sueño, la marca dirige ahora la mirada hacia los anhelos individuales: los que laten detrás de cada escudo, en cada ciudad y en cada estadio. Desde la obsesión por levantar un título o conquistar Europa, hasta el deseo de regresar a Primera División o asegurar la permanencia.
Las piezas audiovisuales de la campaña dan voz a estas ilusiones, mostrando a diferentes aficionados que imaginan el año perfecto para sus colores. Sueños que, por difíciles que parezcan, recuperan toda su fuerza con la llegada de una nueva temporada y la sensación de que, una vez más, todo está por decidir.
Aitor Goyenechea, director de Publicidad, Marca y Patrocinios de Movistar, comenta que “el fútbol tiene algo único: nos hace soñar, creer y compartir emociones. Y con esa idea y esta campaña hemos querido rendir homenaje a esa pasión y reforzar el papel de Movistar como la casa del fútbol, acompañando siempre a los aficionados con los mejores contenidos y con el compromiso de ofrecerles cada día más y mejores servicios«.
Para su difusión, Movistar, VML Spain y Havas Media han diseñado una ambiciosa estrategia multimedia con presencia en televisión, soportes digitales, redes sociales y publicidad exterior. El plan incluye spots de 45, 30 y 20 segundos, reforzados por una acción especial en las calles de toda España: se instalarán mupis personalizados para cada uno de los clubes de Primera y Segunda División, buscando conectar de forma directa con la identidad local y el orgullo de cada afición.
Con esta propuesta, la compañía de telecomunicaciones se consolida una vez más como la casa del fútbol donde se vive este deporte en su totalidad. Porque los noventa minutos empiezan con el pitido inicial, pero las grandes historias se juegan mucho antes: en el instante preciso en que el aficionado se atreve a volver a soñar.














