Los medios no acaban de llegar a la audiencia más joven, que consume información de manera más pasiva a través de redes sociales y con el vídeo corto como principal palanca. Esa es la principal conclusión de un reciente estudio del Instituto Reuters que compara el comportamiento de las personas de entre 18 y 24 años con el resto de cohortes, y que muestra además que consideran que la neutralidad informativa no es adecuada en algunos casos.
Esos y otros factores que afloran en el estudio dibujan una generación que está permanentemente conectada a internet, pero no a webs y aplicaciones de medios. Ese era el acceso primordial a la información para quienes eran los más jóvenes en 2015, con un 36% del total, pero en 10 años esa cifra ha caído al 24% y se ha disparado del 21% al 39% la de quienes dependen de plataformas para saber qué sucede.
Por tanto esas personas están más expuestas al consumo incidental de noticias y muestran menos intención de informarse. La ausencia de acceso directo implica un vínculo más débil con los medios, lo que explica que los jóvenes de entre 18 y 24 años registren la caída más rápida en consulta diaria de información de todos los grupos analizados.
Al margen del impacto de las redes sociales, el informe revela causas de insatisfacción de esos jóvenes respecto a los medios que tampoco incentivan su consumo. Por un lado es el rango de edades que peor representado se siente en las noticias, y por otro el que menos comprende la neutralidad de los medios en temas determinados. Eso ayuda a entender que la confianza en las noticias sea igualmente la menor de todos los grupos, con un 37%.
Pese a ello, los autores del estudio sí detectan que el nivel de evitación de noticias es similar en ese grupo de edad al del resto. Pero la comparativa con los mayores de 55 años muestra que es más relevante la incidencia de factores como eludir discusiones o no entender la relevancia de la información.
Además el informe deja claro que los más jóvenes están menos interesados en estar al día de cuestiones políticas que en cuestiones más amenas. Pero en el detalle por sexos la variación es aún mayor, ya que los hombres de entre 18 y 24 años están más interesados en información sobre ciencia y tecnología o deportes, mientras que las mujeres quieren saber más de noticias locales y cobertura sobre bienestar o salud mental.
En ese aspecto las redes sociales estarían haciendo mejor trabajo que los medios para proporcionarles los tipos de contenidos por los que muestran predilección. Y sobre todo en formatos que les acomoden mejor, ya que los más jóvenes son los que menos interés muestran por leer información, un 42%, y los que más prefieren visualizarla, con un 32%. Las diferencias son menores en torno a escuchar.
Por ello YouTube, Instagram y TikTok son los entornos más dominantes para esa generación, mientras que los mayores de 55 años mantienen Facebook como opción más utilizada aunque la plataforma de vídeo de Google tiene mucha relevancia también para ellos. De ese escenario surge el seguimiento de creadores independientes a los que en ocasiones dan mayor credibilidad que a periodistas.












