La autoridad de mercados y competencia británica (CMA) obliga a Google a que permita a los medios decidir por separado si quieren que sus contenidos aparezcan en búsquedas potenciadas por inteligencia artificial. Esta decisión supone el primer precedente en todo el mundo ante un escenario que muchos editores consideran abusivo, al supeditar su tráfico desde búsquedas tradicionales al permiso tácito para las respuestas automatizadas.
De hecho, el regulador cree que con esta medida los medios deberían tener mayor fuerza negociadora con el gigante tecnológico para licenciar su trabajo. CMA señala que tendrán herramientas efectivas para impedir que su contenido se emplee para alimentar funciones de inteligencia artificial en búsquedas, pero también quedarán mejor acreditados en esas respuestas con enlaces más claros a la fuente original.
Además, Google tendrá que permitir a los editores que excluyan sus contenidos del refinamiento de modelos de inteligencia artificial, más allá de aparecer o no en respuestas automatizadas. Ese es un factor relevante en la medida en que fuerza al gigante tecnológico a recabar consentimientos y licencias en todos los casos en los que esa tecnología esté implicada.
La ruptura de esa lógica dual en Reino Unido puede tener eventualmente consecuencias en la Unión Europea. La Comisión abrió en diciembre una investigación antimonopolio para determinar si Google utiliza contenidos de editores y vídeos de YouTube sin compensación adecuada y sin opciones reales para rechazarlo.
De momento, la compañía ha avanzado que está probando un nuevo control en la consola de búsquedas para hacer posible que los propietarios de las webs decidan si quieren aparecer o servir de base informativa en funciones generativas. Sobre ello ha asegurado que la decisión no afectará a la ubicación de esos sitios en búsquedas tradicionales y que solo supondrá la renuncia a tráfico e impresiones de esas experiencias de consumo.
Se trata de una decisión sin precedentes que podría influir en la investigación que la Unión Europea mantiene desde diciembre sobre el mismo asunto.
Todas ellas están incrementando rápidamente su tracción entre los usuarios. Google acaba de concretar que los resúmenes automatizados AI Overviews ya tienen más de 2.500 millones de usuarios mensuales y el modo IA en búsquedas ha rebasado los 1.000 millones. Lo previsible es que esas cifras crezcan de forma significativa con la actualización de la caja de inicio del buscador.
Por ello los medios afrontan un escenario complejo en el que el tráfico de búsquedas tradicionales va a la baja mientras no tienen control del uso de su contenido para el nuevo modelo que las va reemplazando. La decisión de CMA ofrece autonomía a los editores británicos, pero la cuestión clave sigue siendo la captura del valor económico de su trabajo por parte de terceros y sus consecuencias.













