Los usuarios de ChatGPT en EEUU podrán interactuar en lo sucesivo con visualizaciones de datos de The Economist gracias a la aplicación que la publicación acaba de lanzar para ese asistente. Su lanzamiento de momento se circunscribe a datos de encuestas políticas de ese país, pero se trata de un primer paso pionero entre medios relevantes para estar presente en el bot conversacional que impulsó la carrera por la inteligencia artificial.
La aplicación ha sido bautizada como The Economist – Graphs y su estreno no tiene relación con ningún acuerdo con OpenAI, ya que el medio británico se está aproximando con cautela a los bots conversacionales para no afectar a su negocio de suscripciones. De ahí que esta iniciativa piloto se base en datos de encuestas que son accesibles de manera pública y no incluya contenido actualmente solo accesible para lectores de pago.
OpenAI habilitó en octubre de 2025 el lanzamiento de aplicaciones de este tipo. Mediante su kit de desarrollo Apps SDK terceros pueden crear experiencias nativas dentro de ChatGPT, con lógica propia, interfaces interactivas y conexión a datos o servicios externos.
Esta posibilidad abre a los editores interesados una alternativa para tener mayor impacto de marca ante los cerca de 1.000 millones de usuarios semanales activos de ChatGPT. La industria de los medios afronta la realidad de la caída de tráfico desde búsquedas debido al impacto de este modelo conversacional de obtención de información, que no genera apenas clics salientes a las fuentes de las que obtiene los datos.
La publicación británica da continuidad a su estrategia en redes sociales con un desarrollo pionero que de momento solo opera para usuarios de EEUU.
En el caso de The Economist, cuyo modelo de suscripciones generó dos tercios de la facturación en su último año fiscal, el encaje de los asistentes potenciados por inteligencia artificial es aún más delicado. Por ello la publicación británica ha basado tradicionalmente gran parte de su presencia en redes sociales como Instagram en sus visualizaciones de datos, que consiguen impactos de marca significativos sin fagocitar suscripciones.
En todos esos entornos uno de los objetivos clave siempre ha sido el de llegar a audiencia más joven que la que tradicionalmente paga por los contenidos de The Economist. Esa estrategia está igualmente presente en la iniciativa para ChatGPT, igual que sucede con otros productos como las suscripciones a podcast.













