La autoridad británica de la competencia (CMA) se plantea exigir a Google que habilite que los medios puedan rechazar el uso de sus contenidos para sus modelos de inteligencia artificial sin penalizar su visibilidad en búsquedas. Hasta la fecha, ambos procesos van de la mano en la medida en que se realizan mediante el mismo bot de rastreo, y el organismo considera que esa situación deja a los editores sin otra alternativa que permitirlo.
En concreto, en el documento en el que explica la situación CMA plantea una obligación de comportamiento específica para Google en virtud de su condición recientemente fijada de empresa con estatus estratégico de mercado. Y señala que los medios deben poder tomar decisiones «informadas y significativas» sobre el uso de su contenido por parte de Google, algo que no estaría pasando en la actualidad por su dependencia de búsquedas.
De hecho, apunta que el gigante tecnológico estaría utilizando ese trabajo para funciones generativas como AI Overviews o Modo IA, que a su vez estarían reduciendo el caudal de tráfico desde búsquedas. Por tanto, los medios se estarían viendo forzados a ceder su contenido para actividades que van en perjuicio de su modelo tradicional de ingresos publicitarios, con el riesgo de que ese declive sea total si piden retirarlo.
En ese contexto, propone armar un nuevo esquema de relación entre editores y Google en torno a tres pilares. En primer lugar, mediante la introducción de controles efectivos con los que los medios puedan decidir para qué se emplea su trabajo, que a su vez deberían tener tres características: adaptabilidad a futuras funcionalidades generativas, granularidad a nivel de directorio y página, y dotados de salvaguardas.
Esta última cuestión es clave, ya que impediría a Google reducir voluntariamente la visibilidad de un editor que no quiera que se emplee su contenido para sus modelos de inteligencia artificial. Y también velaría por evitar que la compañía obtenga ese mismo inventario por otras vías.
En segundo lugar, CMA habla de transparencia en el uso de contenido, con métricas asociadas. Google debería publicar información que permita entender a los medios cómo puede usarse el contenido que ya aflora en búsquedas para funciones generativas, con definiciones de alcance y valores medibles. Sobre ello no tiene claro si tendría sentido desagregar por funcionalidad y da relevancia a estimar la calidad del clic desde resultados generativos.
La autoridad británica de la competencia (CMA) ha elaborado una propuesta de código de comportamiento que desacoplaría resultados de búsqueda y generativos.
Y por último establece que Google debería garantizar que la atribución sea correcta para que los medios puedan ver cuándo y cómo se usan resultados de búsquedas en respuestas generativas, como combinación de exactitud y prominencia. En ese aspecto la factualidad es un asunto crucial a examinar, así como la garantía de que esa atribución permita acceder al usuario al contenido subyacente.
El gigante tecnológico tendría que reportar semestralmente el grado de cumplimiento de esta obligación, con información sobre posibles cambios de controles o atribución, entradas de nuevas funcionalidades, monitorización o pasos sobre factualidad. En él deberían verse datos agregados como número de editores o reacciones de usuarios, y sugiere una versión no confidencial del informe para su publicación en abierto.
Como respuesta a ese plan Google ha señalado que está explorando formas de dar a los medios ese control, algo que ha sido recibido con optimismo prudente por asociaciones del sector de los medios.













