Chelsea Brink, suscriptora de The Washington Post desde 2016, ha impulsado una demanda contra el periódico bajo la acusación de que utiliza datos personales de sus lectores de pago para aplicarles precios personalizados más altos. Según se lee en ella, el diario habría analizado datos de comportamiento para estimar cuánto podría cobrar a cada una de esas personas sin que se diera de baja.
La base de la acción legal es que los suscriptores afectados esperaban que sus datos se utilizaran para fines razonables como presentarles publicidad personalizada, pero no para elevar la tarifa que pagan. Y de hecho los abogados de la demandante señalan que el periódico habría convertido la lealtad de sus lectores en una ventaja comercial en su contra.
El resultado de esas presuntas prácticas podría alcanzar los 1.500 millones de dólares, según la estimación que la parte demandante considera conservadora. El calculo parte de un incremento del 10% sobre lo que pagaron 2,5 millones de suscriptores durante cuatro años, de ahí que los abogados de Brink intenten que se certifique la acción como colectiva.
Ese proceso incluiría a suscriptores actuales y antiguos que se sumaron en el periodo aplicable y/o pagaban mientras The Washington Post supuestamente recopilaba datos para estos fines. Esas prácticas serían contrarias a la Consumer Protection Procedure Act de Washington D.C., la ley general de protección de consumidores del Distrito de Columbia, y además el diario habría incurrido en enriquecimiento injusto.
En el primer caso la regulación permite reclamar daños por triplicado o hasta 1.500 dólares por infracción, la cifra que resulte mayor. Y también suma honorarios de abogados, daños punitivos, medidas cautelares y otras compensaciones que el tribunal correspondiente pueda considerar adecuadas.
Los abogados de la promotora de la acción legal calculan que el diario podría haber recaudado 1.500 millones de dólares con estas supuestas prácticas.
Si esta demanda prospera podría convertirse en un caso relevante para fijar jurisprudencia sobre la aplicación de precios dinámicos en base a datos personales que no han sido recogidos con ese aviso. Además la inteligencia artificial hace cada vez más fácil que los medios puedan variar automáticamente los precios de acceso según el perfil del usuario.
Para The Washington Post esta situación es especialmente delicada en la medida en que ha perdido cientos de miles de suscriptores en los últimos tiempos. El viraje del periódico sustanciado en la falta de apoyo explícito a Kamala Harris durante las elecciones presidenciales que perdió contra Donald Trump y el cambio de perspectiva en su sección de Opinión son los principales motores de esas deserciones, que han favorecido a The Guardian.











