Julián Zabala.

miércoles 15 de octubre del 2025

Actualizado el 12/12/2025 12:23

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La salud lo es todo. No es una exageración ni una expresión grandilocuente para captar su atención. Lo es porque influye en cada decisión que tomamos a diario: inmediatas o aspiracionales, prácticas o emocionales. Son elecciones, la mayoría de las veces, inconscientes, pero siempre con un peso determinante. Se ha convertido en uno de los motores más poderosos de nuestro comportamiento y modela cómo consumimos, nos movemos, nos conectamos y nos relacionamos con nuestro entorno.

Ahí está la clave: la salud conformada como un capital irrenunciable y preventivo de bienestar y equilibrio más que como algo de lo que preocuparse cuando falla. Salud frente a sanidad, pero sin renunciar a esta última.

Este cambio conductual explica por qué la salud ha dejado de ser una cuestión limitada a un sector para convertirse en un factor estructural para la mayoría de las compañías de todos los ámbitos. No ha sido un proceso lineal ni unilateral: las marcas han sabido leer una pulsión social pero también han contribuido a amplificarla, integrando la salud en el centro de sus narrativas y de sus estrategias.

Por eso, hoy no hablamos de un atributo más, sino de un verdadero criterio de valor que determina cómo se perciben las compañías y qué lugar ocupan en la vida de las personas. Porque, a diferencia de otros atributos como la responsabilidad social o la inclusión y la diversidad —imprescindibles para la sostenibilidad social, pero no siempre vinculadas al núcleo del negocio—, la salud va más allá del posicionamiento: redefine estrategias, productos y servicios.

Grandes compañías tecnológicas, de alimentación, movilidad o consumo masivo están integrando la salud en el corazón de su discurso, sumándose a los agentes tradicionales de un sector que siempre fue granado en volumen —conviene no olvidar que la aportación de la industria sanitaria representa un porcentaje significativo del PIB español y constituye uno de los pilares de nuestra economía —. Todos han comprendido que además de una palanca real de negocio, es un factor de legitimidad y confianza, capaz de conectar con las audiencias desde un plano emocional, racional y comercial. Y no hay nada más potente que eso. Hoy ya no hay que disculparse por desarrollar productos y servicios relacionados con nuestra salud y bienestar, sino que la sociedad los reclama como parte natural del mercado.

Esta transformación también está impulsada por la hiperconectividad y por la forma en que los datos se han integrado en nuestra vida cotidiana. Nuestros dispositivos monitorizan constantes, rutinas y comportamientos que después conectamos con apps de ocio, alimentación o descanso, creando un ecosistema interdependiente en el que cada elección genera conocimiento y, a su vez, nuevas decisiones. Esa fusión entre tecnología, datos y hábitos personales ha difuminado las fronteras entre información y entretenimiento. Los algoritmos priorizan mensajes en función de nuestros patrones, los videopodcasts convierten en una conversación accesible lo que antes era un tema especializado y temáticas sanitarias, como la salud mental u otras patologías, se abren paso incluso en formatos de gran consumo como el cine o las series, algo hace no mucho impensable.

«Grandes compañías tecnológicas, de alimentación, movilidad o consumo masivo están integrando la salud en el corazón de su discurso».

Que la salud se haya posicionado en el centro del relato contemporáneo no implica que todas las compañías estén preparadas para asumirlo. Abordarla exige visión estratégica, sensibilidad y rigor. El riesgo de caer en lo superficial o en el oportunismo es real y puede volverse en contra. Solo aquellas organizaciones capaces de integrar la salud con autenticidad en su historia estarán en condiciones de liderar este terreno. No bastará con proclamas genéricas: será imprescindible articular un discurso coherente y respaldarlo con acciones tangibles, consistentes y medibles.

No se puede olvidar que la salud, en toda su dimensión, ya contaba con una enorme tracción: la generada por las propias empresas del sector sanitario. La industria farmacéutica y la de tecnologías sanitarias, los grupos hospitalarios, las aseguradoras, así como los movimientos profesionales, investigadores, asociaciones de pacientes y administraciones públicas, llevan décadas construyendo las bases del movimiento que hoy trasciende a todos los sectores. Su labor ha sido decisiva para que la salud ocupe el lugar que tiene ahora, especialmente porque la han ejercido con excelencia e innovación, y siempre desde la responsabilidad. Precisamente por eso, los nuevos actores que hoy incorporan la salud a su narrativa afrontan un desafío de gran calado: estar a la altura de ese legado y contribuir a ampliarlo con la misma credibilidad y compromiso.

«Que la salud se haya posicionado en el centro del relato contemporáneo no implica que todas las compañías estén preparadas para asumirlo».

Este nuevo escenario abre un abanico de oportunidades sin precedentes. Para el sector sanitario supone dejar de ser un actor aislado para convertirse en el referente natural de un concepto que hoy atraviesa todos los ámbitos. Para el resto de sectores significa disponer de un relato poderoso con el que dotar de sentido a su propósito, reforzar su legitimidad y conectar de una forma única con audiencias cada vez más exigentes y selectivas.

Por su parte, para los profesionales de la comunicación representa un espacio de especialización cada vez más amplio y necesario, donde el conocimiento del sector y la capacidad de trasladar mensajes con rigor y sensibilidad resultan diferenciales. Algunas agencias llevan décadas abriendo camino en este ámbito —como es el caso de Alabra, que este año cumple 40 años liderando la comunicación en salud en España—, y esa experiencia confirma que la especialización no es una moda, sino un valor estratégico de largo recorrido. La salud ya no es un discurso sectorial, es un idioma compartido con el que empresas y sociedad se entienden en el siglo XXI.

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DIRCOMFIDENCIAL te invita a participar en una nueva edición de sus encuentros Top of Mind, bajo el título “La salud en el centro del relato contemporáneo”. Una cita que contará con la colaboración de Interbrand y la asesoría estratégica de Alabra, y que reunirá a líderes del sector para reflexionar sobre cómo hospitales, farmacéuticas y aseguradoras están transformando su manera de comunicar en un contexto donde la salud se ha vuelto irrenunciable. El evento tendrá lugar el jueves 23 de octubre en el Auditorio ESADE (c/ Valle de la Fuenfría, 3, Madrid). El aforo es limitado, por lo que quienes deseen asistir deberán escribir a [email protected].