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Dr. Rubén Moreno: «La accesibilidad, la precisión y la adaptación son fundamentales en comunicación sanitaria»

| 1 ABRIL 2024 | ACTUALIZADO: 2 ABRIL 2024 8:53

El Dr. Rubén Moreno es una de las voces más respetadas en el sector sanitario en España. El reputado médico y científico fue secretario general de Sanidad y Consumo del Ministerio de Sanidad, presidente de la presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), en los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy.

El doctor forma parte desde hace seis meses del consejo asesor de la consultora Acento, como experto en sanidad. Un relevante fichaje que responde al propósito de la firma presidida por Alfonso Alonso de brindar valiosas respuestas al crecimiento exponencial que está registrando los Public Affairs y comunicación en esta disciplina. Un campo repleto de insólitas oportunidades y desafíos regulatorios que el doctor expone en DIRCOMFIDENCIAL.

¿Qué tal su nueva etapa en el consejo asesor de Acento?

Ser invitado a formar parte del consejo asesor sugiere que se reconoce y valora una experiencia, conocimientos y habilidades en el ámbito de los Asuntos Públicos, y lo que se espera es que tu participación ayude a tomar decisiones más informadas, mejorar sus estrategias y, en última instancia, contribuir a su éxito y crecimiento.

¿Por qué cree necesario redoblar apuesta por los Asuntos Públicos especializados en salud?

La necesidad de redoblar la apuesta por los Asuntos Públicos especializados en salud radica en la complejidad del sector, la rápida evolución tecnológica, la aparición de desafíos emergentes, la importancia de la comunicación efectiva, las presiones financieras en los sistemas de salud, el impacto económico y social, y la relevancia de desarrollar políticas públicas de salud sólidas. Los profesionales especializados son fundamentales para abordar estos aspectos, contribuyendo a la toma de decisiones informadas, la gestión eficiente de recursos y la mejora continua de la salud.

¿A qué cree que se debe este repunte de los Asuntos Públicos en sanidad?

El repunte de los Asuntos Públicos en sanidad creo que puede atribuirse a la visibilidad generada por pandemias como la de COVID-19, que ha puesto de manifiesto la necesidad de dar respuestas coordinadas y efectivas. Además, una conciencia pública creciente sobre salud, junto a los avances tecnológicos y científicos, el envejecimiento de la población, las amenazas globales en este ámbito, la presión sobre los sistemas de salud y, como decía, el impacto económico y social de la salud, destacan la importancia de políticas públicas efectivas en este terreno, y todo eso, en conjunto, contribuye a la demanda de profesionales especializados, e impulsa ese interés en los Asuntos Públicos en salud para abordar los desafíos actuales y emergentes en este campo.

Opina que la falta de regulación de «la representación legítima de los intereses en salud» ha llevado a «cierta reticencia a autodenominarse como lobby«.

¿Cómo diría que se practica lobby en España en materia de sanidad? ¿Dónde se avanza y dónde quedan asignaturas pendientes, en comparación a países del exterior?

En España, como en todo el mundo, la actividad de estrategia, el desarrollo de negocio y representación legítima de los intereses de los distintos actores en el sector de la salud existe, pero su falta de regulación ha llevado a cierta reticencia a autodenominarse como lobby. En las instituciones de la Unión Europea esa actividad, no solo tiene su espacio reconocido, sino que se ve como necesaria para asegurar la participación en el proceso democrático de los actores económicos y sociales, y de los ciudadanos.

El propio artículo 11 del Tratado de la Unión Europea establece que “las instituciones darán a los ciudadanos y a las asociaciones representativas, por los cauces apropiados, la posibilidad de expresar e intercambiar públicamente sus opiniones en todos los ámbitos de actuación de la Unión. Las instituciones mantendrán un diálogo abierto, transparente y regular con las asociaciones representativas y la sociedad civil”.

Por lo tanto, la Unión Europea considera que el diálogo entre sus instituciones y los grupos de presión es esencial para asegurar que sus políticas reflejan las necesidades reales de los ciudadanos. Estos grupos proporcionan conocimientos específicos en diversos ámbitos y desempeñan un papel clave en un diálogo plural, fundamental para un sistema democrático. Por lo tanto, el Tratado de la Unión Europea respalda relaciones transparentes y éticas entre las instituciones y la sociedad civil, promoviendo una participación legítima en el proceso de toma de decisiones.

En su etapa como político, ¿qué papel ejercían los grupos de interés en este campo y cómo lo desempeñaban?

En el ejecutivo, la relación que tienen todos los gobiernos con los grupos de interés, suelen circunscribirse a las visitas de cortesía propias del inicio de una etapa de Gobierno, y luego, en este campo, para solucionar conflictos abiertos que afectan a las asociaciones de pacientes, colectivos profesionales, empresariales y sindicales. En el legislativo, los distintos grupos parlamentarios, reciben visitas de representantes de distintos colectivos a petición de estos, para darse a conocer y trasladar sus inquietudes y preocupaciones. En mi experiencia, al menos, es de forma muy ocasional. En el conjunto de todos los sectores, y a lo largo de toda una legislatura, puede ser más habitual.

¿Cuáles son hoy, a su juicio, los desafíos regulatorios en sanidad más prioritarios en la UE?

Los ámbitos principales en los que la UE ha adoptado legislación dentro de su política sanitaria van desde los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza; hasta los medicamentos y productos sanitarios –incluido el Reglamento sobre evaluación de las tecnologías sanitarias o el paquete de la Estrategia Farmacéutica para Europa-; las amenazas sanitarias transfronterizas graves; la sanidad electrónica, incluida la regulación del espacio europeo de datos sanitarios; la promoción de la salud y la lucha contra las enfermedades como el cáncer, el tabaco, la salud mental, la resistencia a los antimicrobianos; y la seguridad de las sustancias de origen humano como los órganos, sangre, tejidos y células. Pero lo que está generando una mayor atención son las reformas incluidas en la Estrategia Farmacéutica para Europa.

Esta es una reforma compleja, que se produce después de dos décadas sin cambios sustanciales. La contestación se produce fundamentalmente porque se pretende modificar los incentivos a la innovación, alterando la protección de datos regulatorios de los medicamentos innovadores para fomentar el acceso a éstos en algunos Estados miembros. El problema es que, tras décadas de perdida de inversiones y de competitividad en la UE, en contraste con países como Estados Unidos, China, y otros, que ofrecen fuertes incentivos para la investigación, desarrollo e innovación, nuestra UE se enfrenta a desafíos significativos si altera esos incentivos en sentido restrictivo.

Esa pérdida de competitividad global de la UE, no solo ampliará la brecha con sus competidores internacionales, sino que también tendrá efectos a largo plazo que se reflejarán en una reducción de la capacidad de la UE para proteger la salud de sus ciudadanos y garantizar un acceso más temprano a la atención médica si no hacemos nada efectivo para evitarlo. Fortalecer la competitividad en este sector estratégico se vuelve esencial para salvaguardar la posición de la UE en el escenario internacional y asegurar su capacidad para abordar las necesidades de salud de sus ciudadanos.

¿Cómo evalúa la comunicación sanitaria en España?

La comunicación sanitaria en España presenta desafíos y fortalezas. En mi opinión, la calidad de la información proporcionada por los medios de comunicación sobre temas de salud es buena, objetiva y precisa, y eso es esencial, especialmente en momentos críticos. La comunicación de las administraciones de salud debe ser clara y transparente para informar adecuadamente al público sobre políticas y medidas preventivas.

En los centros sanitarios, la comunicación efectiva entre los profesionales de la salud y los pacientes es crucial para una atención informada y colaborativa. Las empresas del sector también desempeñan un papel importante, y la transparencia en su comunicación es clave. En resumen, la accesibilidad, la precisión y la capacidad de adaptación son aspectos fundamentales que hay que cuidar para mantener a la comunicación sanitaria, en el alto nivel que tiene en nuestro país.