La Comisión Europea ha recibido un pliego de propuestas por parte de Google para aliviar su posición preponderante en tecnología publicitaria y eludir una posible segregación forzosa. En concreto, está dispuesta a dar a los editores la opción de establecer diferentes precios mínimos en su mercado de intercambio y potenciar la interoperabilidad de sus servicios para que tanto ellos como los anunciantes tengan más alternativas.
Google explica esas sugerencias en su blog corporativo, en una entrada en la que además se reafirma en su intención de apelar la decisión por considerar que no refleja su posición en un sector «altamente competitivo y en rápida evolución». Y reitera de nuevo que una ruptura forzosa de su conglomerado de tecnología publicitaria «dañaría a millones de editores y anunciantes europeos» que usan sus herramientas.
Con esas medidas, el gigante tecnológico pretende dar respuesta a la petición de resolución de «inherentes conflictos de interés» que planteaba el Ejecutivo comunitario en su decisión de septiembre. Entonces le impuso una multa de 2.950 millones de euros por abuso de posición dominante y en su dictamen defendía que solo la venta forzosa de activos podía equilibrar de forma real el mercado.
Esas eventuales desinversiones no estaban especificadas, pero el argumentario es muy similar al que utilizó el Departamento de Justicia de EEUU para demandar a la compañía. En ese proceso finalmente consiguió un veredicto favorable sobre monopolio en mercados publicitarios y servidores de anuncios para editores, y están por ver los remedios que fija la jueza Leonie Brinkema para mitigar esa situación.
La compañía ofrece interoperabilidad con otros servicios a anunciantes y editores, además de la posibilidad de fijar precios mínimos diferentes a estos últimos.
A falta de conocer sus medidas, el fallo en contra de Google le ha generado una cascada de demandas por parte de SSPs. Y además Business Insider también ha planteado otra como parte de un escenario creciente de conflicto con los medios que se ha recrudecido por el efecto de sus resúmenes automatizados en búsquedas. El impacto en tráfico pérdido es notable para algunas cabeceras y de hecho la editora de Rolling Stone la ha demandado por ello.
Esa incidencia también está bajo la lupa en Europa, según confirmó en abril un portavoz de la Comisión Europea. Ese organismo además acaba de abrir investigación sobre su política antispam para determinar si reduce la visibilidad de algunos medios en búsquedas de manera legítima por acuerdos comerciales para incluir contenido de terceros.
Además Google afronta en Reino Unido una eventual regulación más exhaustiva, al haber sido incluida en el registro de plataformas estratégicas que contempla su reciente normativa sobre el ámbito digital.












