Llego la euforia del Mundial y con ello la inundación de comunicación excesiva de marcas sobre el tema. Este verano aprovechando ese contexto comunicativo, en un momento en el que las marcas con mayores presupuestos publicitarios hacen su desembarco, la única manera de no pasar desapercibido es ser más notorio y conectar culturalmente con la gente, convirtiéndose así en una marca realmente relevante para el público. Con esa premisa pensamos como dar la vuelta a dos marcas que abordaban el Mundial desde perspectivas muy diferentes.
Jumpers, una campaña totalmente fiel a su personalidad: una marca auténtica, muy de la calle y siempre dispuesta a hackear el status quo publicitario. A través de una gran lona en el centro de Madrid y un spot digital, Jumpers se presentó al mundo como «Patrocinador Oficial de la Selección Española». Con un pequeño matiz: «de petanca». Un detalle minúsculo en la comunicación, pero enorme en los resultados. Ese tono irreverente y cercano, unido a un deporte tan popular y cotidiano como la petanca, hizo que la campaña conectara de forma masiva con la gente y se convirtiera en un contenido altamente compartible en redes sociales.

Por otro lado, desarrollamos una campaña para Taco Bell con el objetivo de activar ventas y vincular la marca al universo del fútbol durante un Mundial en el que otras enseñas de la categoría QSR, con presupuestos muy superiores, eran patrocinadores oficiales del torneo. En un territorio dominado por las marcas patrocinadoras, pero sin una legitimidad directa para formar parte de él, encontramos una verdad incuestionable que nos permitía entrar en la conversación de manera legítima y sin necesidad de mencionar el Mundial: Sin tacos, no hay fútbol.
La idea se materializó de una forma tan notoria como disparatada: creamos las Botas de tacos de tacos de Taco Bell, unas botas de fútbol cuyos tacos tenían forma de taco y que, además, llevaban grabados códigos canjeables por tacos gratis durante todo un año. Todo ello presentado con un lenguaje cien por cien futbolero y de la mano —o mejor dicho, del pie— de una leyenda experta en el uso de los tacos: Pablo Alfaro.
Dos campañas muy distintas pero que compartían la misma estrategia: encontrar una puerta de entrada legítima al gran acontecimiento deportivo del verano conectando con la cultura popular. Porque, cuando no puedes competir en inversión, la mejor forma de ganar relevancia es hablar del fútbol desde el fútbol (o la petanca) que vive la gente en la calle.
Por Nacho Hernández, director creativo en Fuego camina conmigo.













