En lo sucesivo, los usuarios suscritos a las versiones estándar o prémium de Disney+ podrán encontrarse promociones y patrocinios durante sus sesiones de visionado. Su matriz acaba de anunciar un cambio de condiciones que en la práctica supone que ningún usuario de su plataforma de streaming quedará ajeno a su negocio publicitario, aunque con matices.
Si bien los planes mencionados no se convertirán en algo similar a lo que es hoy la versión estándar con anuncios, con los nuevos cambios Disney se asegura la posibilidad de ampliar los espacios y las circunstancias en los que puede mostrar publicidad. Y eso incluye los planes que hasta la fecha se vendían explícitamente como libres de ella.
En concreto, la nueva redacción de las condiciones indica que todos los planes pueden contener promociones y patrocinios, y también anuncios antes o después de la reproducción. Eso incluye a canales en línea, directos o emisiones en diferido, así como eventos especiales y determinados contenidos de terceros.
La compañía cambia sus condiciones para consolidar un modelo que pasa de pagar por no ver anuncios a hacerlo por evitar que interrumpan las emisiones.
Estos cambios de momento solo se están comunicando a clientes europeos porque en EEUU ya existe una concepción similar de la explotación publicitaria del servicio. Es decir, allí ya se da por hecho que no existe ninguna experiencia totalmente libre de anuncios, y que la salvedad es que pagar más permite evitar los cortes comerciales convencionales durante la reproducción del contenido.
La consecuencia de este movimiento es que Disney amplía significativamente el inventario disponible en su plataforma de streaming, como nuevo hito en su estrategia para incrementar su monetización publicitaria. Solo en los dos últimos años ha lanzado iniciativas que permiten interactuar con ofertas mediante códigos QR, correos o notificaciones, anuncios en pausas o un selector de creatividades para que el espectador escoja la que quiere ver.
Por tanto, su modelo evoluciona desde pagar por no ver anuncios a hacerlo por evitar interrupciones. Eso abre las puertas a opciones menos intrusivas pero también a formatos que no se pueden evitar, especialmente con la introducción progresiva de señales en directo de televisiones convencionales y emisiones deportivas. En ambos casos arrastran publicidad independientemente del plan que pague el cliente.
No está claro cuántos usuarios tiene Disney+, ya que su matriz dejó de publicar una cifra total de suscriptores en septiembre del año pasado con 131,6 millones. Pero ahora todos ellos son susceptibles de ser monetizados comercialmente con esta nueva estrategia, con la que el gigante de los contenidos consigue simultáneamente elevar el inventario disponible con una nueva capa más cara mientras protege la escala de precios por acceso.












