The Economist lanza una suscripción más barata basada en audio, vídeo y juegos para atraer a lectores jóvenes

jueves 02 de julio del 2026

Actualizado el 02/07/2026 11:20

En esta noticia se habla de:

La revista británica The Economist ha estrenado en Suecia, Noruega, Dinamarca y Canadá un nuevo esquema de suscripción centrado en audio, vídeo, boletines y juegos. Este plan, denominado Economist Play tiene como objetivo atraer con un precio reducido a usuarios más jóvenes gracias a formatos que les resultan más naturales por su experiencia en redes sociales.

En concreto quienes se den de alta pagarán 15 dólares al mes, unos 10 menos respecto a la suscripción completa, y podrán acceder a programas en vídeo de The Economist Insider, podcast de pago y boletines de audio diarios, vídeos cortos, boletines exclusivos para suscriptores y juegos. Economist Play integra un experimento previo que incluía solo los podcast, sin que los suscriptores actuales tengan que pagar más.

La revista británica estrena en Suecia, Noruega, Dinamarca y Canadá este nuevo plan con vistas a extenderlo a otros mercados durante 2027.

Su lanzamiento limitado en los cuatro mercados mencionados se debe a que, según el análisis realizado por la compañía, presentan un consumo especialmente elevado de audio y vídeo. Lo previsto es que el nuevo esquema se amplíe a otros países durante el año que viene.

Este movimiento apela a un tipo de lector que está menos predispuesto al consumo de los artículos largos en texto que tradicionalmente han caracterizado a The Economist. Y forma parte de una estrategia que en los últimos años busca rejuvenecer la base de suscriptores de la revista, una cifra que actualmente asciende a alrededor de 1,3 millones.

Los pasos previos incluyen el relanzamiento en 2022 de Economist Espresso, una aplicación gratuita para estudiantes que resume la actualidad tres veces al día e incluye cinco artículos breves, así como versiones en audio y contenidos audiovisuales cortos para dar perspectiva. Ese mismo año The Economist abrió su canal de TikTok, que junto a su presencia previa en Instagram sirve para exponer la marca a usuarios ajenos a ella sin comprometer la conversión al pago.

Ese equilibrio es clave para la cabecera, que ahora usará la palanca del vídeo como acceso a menor coste para ese público con la esperanza de que en algún momento dé el paso a una suscripción completa. En ese contexto el lanzamiento limitado en los mercados más relevantes en ese consumo ofrecerá a la compañía información relevante para verificar si los formatos audiovisuales pueden convertirse en un producto de pago autónomo que complemente el modelo actual.

Las precauciones de The Economist para aumentar alcance sin fagocitar su base de lectores de pago se han trasladado igualmente a su relación con los bots conversacionales potenciados por inteligencia artificial. De hecho hace algunas semanas lanzó una aplicación que permite visualizar datos en ChatGPT.