Muchos grandes personajes del cine y la televisión son ejemplos claros de hasta qué punto la inteligencia lógico-formal no basta para todas las áreas. Por eso en los últimos años se habla cada vez más de la inteligencia emocional como otra forma de capacidad mental. Sheldon Cooper, el doctor House o Sherlock Holmes deberían aprender algunas de estas claves para saber comunicarse con los demás. Nosotros en nuestro día a día a veces estamos tan centrados en el trabajo, las preocupaciones, etc. que tendemos a pasarlas por alto, a no cuidar esas habilidades humanas. Estas capacidades nos ayudan a las relaciones interpersonales y también son las que nos salvan cuando tenemos que dar una noticia desagradable a un familiar, un compañero de trabajo o un amigo. Noticias como despedir a alguien, contarle que ha perdido a un ser querido… o algunas menos graves pero que también requieren de cierto cuidado a la hora de ser comunicadas.
1.Crea un contexto agradable para comunicar la noticia. Parte del mensaje se ve directamente influenciado por el contexto. Escoger un lugar tranquilo, sin excesivo ruido y sin gente, es preferible para dar una mala noticia. También ayuda que sea un lugar agradable, acogedor, cómodo. Una vez sentados y listos, habla un poco de otra cosa antes de entrar en materia, siempre que no te alargues en exceso ni crees un clima artificial que se aleje en exceso de la situación real.
2. No te pases preparando demasiado el terreno. Crear un entorno acogedor para que la persona se sienta cómoda le ayudará a recibir mejor la mala noticia, pero un exceso de preliminares puede ser contraproducente, porque entonces la persona nota que pasa algo malo y es más fácil que se alarme, se ponga a la defensiva, se sienta incómoda… Así que cuando empieces a hablar, no te pases de darle vueltas antes de decir lo que tienes que decir. Una cosa es crear contexto y otra es decorar en exceso el asunto.
3. Cuida el tono de voz, especialmente al dar la mala noticia. Un tono de voz cercano y sereno ayuda a la otra persona a sentirse en un entorno seguro y de confianza, algo que es fundamental para poder dar la mala noticia. Puede que la persona, una vez reciba el golpe, necesite desahogarse, llorar, expresar algo… tener a alguien al lado que se muestra a disposición y comprensivo, le ayudará a afrontarlo mejor.
4. Elige las palabras adecuadas. El rigor y la precisión de Sherlock Holmes ahora es cuando hacen falta, porque por mucha sensibilidad que haga falta para crear contexto y elegir el tono adecuado para hablar, el mensaje debe ser asertivo, claro y sin decorados. Ser descriptivo, preciso e higiénico a la hora de dar el mensaje central de la mala noticia ayudará mucho a comunicarla de forma efectiva, ya que si se decora mucho puede haber un problema de entendimiento que dificulte el proceso de aceptación del problema.
5. Habla despacio y claro. Vocalizar poco en un momento así es un problema, porque da más margen a la confusión o a tener que repetir algo que más vale que solo se diga una vez: la mala noticia. Hablar despacio, respirar pausadamente y articular bien las palabras ayudará a que se entiendan mejor, el mensaje se reciba más claramente y además facilitará que la tensión no aumente en exceso.





