Las rebajas de visibilidad en búsquedas de Google a medios y demás sitios que alojen contenido comercial de otros dejan de estar vigentes en el Espacio Económico Europeo. El gigante tecnológico no aplicará a los 27 países que forman parte de la Unión Europea más Islandia, Noruega y Liechtenstein la política que desde 2024 penaliza la táctica de publicar en entornos bien posicionados contenidos de terceros, denominada site reputation abuse o parasite SEO.
Esta decisión llega después de que la Comisión Europea abriera investigación en noviembre y su encaje legal en la Directiva de Mercados Digitales (DMA), con riesgo de multa de hasta el 10% de la facturación global de Google. Y en la práctica supone que los medios no arriesgan opciones de aparecer ante usuarios del buscador por acoger en sus dominios comparadores, cupones, escaparates para obtener comisiones de afiliación u otras secciones operadas por terceros.
Con ello la Comisión obtiene una victoria en la medida en que el gigante tecnológico asume que no puede ejercer un arbitraje sobre el modelo de negocio de los medios, la acusación que mantenía todo el sector. De hecho en la apertura de la investigación el Ejecutivo comunitario señaló que las colaboraciones con proveedores comerciales constituían «una forma común y legítima» de monetización, y la política de Google podía limitar su libertad para hacer negocios.
La Comisión Europea había abierto investigación en noviembre sobre el impacto de esta normativa sobre los medios de la región.
En todo caso eso no significa que los contenidos anteriormente penalizados por castigos manuales vinculados a esa normativa antispam vayan a recuperar las posiciones previas inmediatamente. Pero sí ofrece a los editores margen para recuperar modelos como los citados para recuperar ingresos complementarios, a la espera de ver cómo trata ahora Google esas secciones en búsquedas.
Uno de los más controvertidos en la aplicación de esta política era el de los cupones y los descuentos, con especial penetración en medios europeos. La compañía lo citaba como un ejemplo de abuso y asociaciones de editores como ENPA, EMMA, EPC y News Media Europe denunciaron en abril de 2025 que sus asociados estaban siendo penalizados por colaborar con proveedores de esos servicios, incluso cuando existía supervisión y el contenido era de calidad.
El impacto de la entrada en funcionamiento de esta política fue muy significativo para medios de todo el mundo. De hecho Sistrix concluyó poco después que, entre septiembre y finales de octubre de 2024, ese índice había caído en un 77% para el proyecto de recomendación de productos de The Wall Street Journal o en un 63% para el de CNN, entre otros.













