Uno de los mayores riesgos que ha afrontado YouTube tradicionalmente ha sido el de acoger contenido bajo derechos subido por terceros que estos pudieran explotarlo comercialmente. Y una nueva investigación de Adalytics muestra que esos actores todavía consiguen burlar de forma sistemática las precauciones de la plataforma y generan ingresos con anunciantes que no saben que sus anuncios aparecen en ese tipo de vídeos.
En concreto, el informe se hace eco de la práctica habitual de YouTube de eliminar un vídeo problemático una vez ha aparecido publicidad en él, de forma que quien la ha pagado solo alcanza a saber que ha aparecido en un canal o un contenido que ya no existe. Y además lo habitual es que la marca que ha planificado el anuncio no reciba un reembolso del dinero invertido en ese vídeo no apto.
Adalytics incluye en su investigación diferentes ejemplos de esta situación protagonizados por The New York Times, The Wall Street Journal, Disney+ o General Motors. Esa lista también incluye publicidad de Donald Trump o Kamala Harris durante la campaña electoral de 2024 o anuncios del Congreso de EEUU.
Además del borrado de información específica sin reembolsos por la aparición de los anuncios en un vídeo inadecuado, Adalytics también señala que YouTube retiene información útil para que los anunciantes se hagan una idea de dónde ha podido verse su publicidad.
En el informe señala que algunos pueden ver en los datos de emplazamientos a su alcance tanto a nivel de canal como a nivel de vídeo que entre un 10% y un 40% de ellos figuran en una categoría denominada «Total: Otros».
Varios de ellos señalan a su vez que no tienen claro si Media Rating Council (MRC), la entidad que acredita la seguridad de marca de la plataforma y la labor de las entidades independientes que velan por ella, tiene visibilidad sobre los anuncios aparecidos en vídeos borrados o incluidos en esa categoría de «otros». Adalytics señala que en muchos de esos casos la inversión publicitaria realizada y no recuperada acaba en contenido pirata de grandes estudios o copiada de canales de medios audiovisuales.
Un nuevo informe de la empresa que desvela prácticas irregulares en planificación digital apunta a la inversión indeseada en vídeos no aptos.
Y el propio algoritmo de YouTube estaría sirviendo para que esos vídeos con material robado a sus tenedores de derechos consigan audiencia. Gracias a esa difusión el informe calcula que colectivamente habrían generado más de 1.000 millones de visualizaciones y probablemente varios miles de millones de impresiones publicitarias.
No es la primera vez que Adalytics aflora circunstancias problemáticas en el negocio publicitario de Google o su plataforma de vídeo. En agosto de 2023 reveló rastreos indebidos para servir publicidad inadecuada en vídeos infantiles, y previamente otro informe sobre el incumplimiento de los estándares internos del gigante tecnológico en anuncios en vídeo hizo que el Parlamento Europeo auditara su planificación en YouTube.












